MANUEL PÉREZ TENDERO

Ayer celebrábamos el triunfo de una mujer, María de Nazaret: su Asunción a los cielos es fruto de su cercanía absoluta a Jesús de Nazaret y es también misión, junto al Hijo, para interceder por toda la humanidad en camino.
En el evangelio de este domingo también aparece el protagonismo de una mujer en relación con el hijo de María. De hecho, Jesús se dirige a ella con la misma terminología que, en san Juan, se dirige a su madre: «Mujer».
Jesús sale de Galilea, de la tierra de Israel, y se dirige a la región fenicia, a los territorios paganos costeros de Tiro y Sidón. Una mujer cananea le sale al encuentro: quiere rogarle por su hija, que esté endemoniada.
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