MANUEL PÉREZ TENDERO

La parábola del banquete de bodas del hijo de un rey no está en san Marcos, pero se ha conservado en san Mateo y en san Lucas con algunas diferencias muy interesantes. Os invitamos a meditar en la versión de san Mateo, más amplia, que leeremos este domingo en las asambleas eucarísticas.
El rey envía, por dos veces, a sus criados para llamar a los convidados: el banquete está preparado para ellos. Nos llama la atención la actitud de los convidados: no se les ha invitado a trabajar o a servir, sino a celebrar un banquete, una fiesta; pero ellos buscan excusas para no acudir; algunos, incluso, maltratan a los enviados. Está claro que san Mateo está pensando en los apóstoles cristianos que anuncian el banquete del Reino en nombre de Jesús y, en muchos casos, no solamente son rechazados, sino que pueden llegar a ser perseguidos.
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