
La curiosidad ante una zarza que ardía y no acababa de consumirse llevó a un pastor a cambiar su vida por completo.
Moisés pastoreaba el rebaño de su suegro, en Madián; pero él no era madianita: había huido de Egipto, donde se había educado como un príncipe, porque había defendido a los esclavos hebreos y era ahora perseguido.
Seguir leyendo