
El apóstol santo Tomás tiene poca importancia en los tres primeros evangelios: solo aparece mencionado en las listas de los Doce apóstoles; en cambio, en san Juan tiene una presencia relevante. Más adelante, también tendrá importancia en algunos movimientos del cristianismo primitivo: se conserva, por ejemplo, un evangelio apócrifo atribuido a Tomás, conservado en copto y descubierto en Egipto hace más de cien años.
Según la tradición, el apóstol Tomás se dirigió hacia el este y evangelizó los territorios más remotos, llegando a fundar comunidades en la India. Siglos después, cuando los portugueses llegaron a aquellas tierras, descubrieron comunidades cristianas que, efectivamente, consideraban a Tomás como a su fundador original.
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