MANUEL PÉREZ TENDERO

Un pequeño diálogo entre Jesús resucitado y sus discípulos precede el acontecimiento de la ascensión. Lo narra el evangelista san Lucas al comenzar su segundo libro, dedicado a los orígenes de la Iglesia, el libro de los Hechos de los Apóstoles.
Creo que este diálogo breve, que intenta responder a uno de los problemas más importantes del cristianismo primitivo, es de una enorme actualidad.
El Maestro y los suyos están comiendo juntos: la fracción del pan es lo que pone en comunión a los discípulos con Jesús y es el lugar en el que se construye la Iglesia; es ahí, también, donde se discierne el momento y se aprenden de Jesús las claves para vivir cristianamente.
Los discípulos expresan sus expectativas: «¿Es ahora cuando restableces el Reino de Israel?». Jesús responde a esa pregunta cerrando toda elucubración sobre el tiempo final y cambiando esta inquietud de los discípulos por una nueva perspectiva: «No os toca a vosotros conocer el tiempo y el momento que el Padre ha fijado con su propia autoridad; al contrario, cuando recibáis el Espíritu Santo, seréis mis testigos en Jerusalén, en Judea y Samaría, y hasta los confines del mundo».
Seguir leyendo