MANUEL PÉREZ TENDERO

«Te he oído andar por el jardín y he tenido miedo, porque estoy desnudo; por eso me he escondido». En los orígenes de la humanidad, después de escuchar a la serpiente y comer del árbol prohibido, el ser humano ve su desnudez y se avergüenza; su reacción primera es ocultarse. Sentirse desnudo es saberse mirado, descubierto en toda nuestra debilidad y miseria.
El miedo es una de las experiencias más universales del ser humano, ha entrado en la historia desde los orígenes y atenaza a los hombres y los pueblos en todas las épocas.
El objeto del miedo puede ser muy variable y es diferente, también, la hondura del temor y la capacidad de paralizarnos. El miedo de Adán tiene que ver con el descubrimiento por parte de los demás de su propia miseria. Al comer del árbol, se les han abierto los ojos a Adán y Eva y se ha visto desnudos, frágiles, vulnerables.
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