EL MIEDO

MANUEL PÉREZ TENDERO

«Te he oído andar por el jardín y he tenido miedo, porque estoy desnudo; por eso me he escondido». En los orígenes de la humanidad, después de escuchar a la serpiente y comer del árbol prohibido, el ser humano ve su desnudez y se avergüenza; su reacción primera es ocultarse. Sentirse desnudo es saberse mirado, descubierto en toda nuestra debilidad y miseria.

El miedo es una de las experiencias más universales del ser humano, ha entrado en la historia desde los orígenes y atenaza a los hombres y los pueblos en todas las épocas.

El objeto del miedo puede ser muy variable y es diferente, también, la hondura del temor y la capacidad de paralizarnos. El miedo de Adán tiene que ver con el descubrimiento por parte de los demás de su propia miseria. Al comer del árbol, se les han abierto los ojos a Adán y Eva y se ha visto desnudos, frágiles, vulnerables.

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LIBRES PARA OBEDECER

MANUEL PÉREZ TENDERO

En el corazón del libro del Éxodo se relata la alianza de Dios con el pueblo de Israel. Sucedió en el monte Sinaí, cuya localización no es segura. La lógica de esta alianza es muy interesante y creo que nos enseña muchas cosas de la religión y de la vida humana. Estamos en el capítulo diecinueve del segundo libro de la Biblia.

A través de un mediador, Moisés, Dios se dirige a todo el pueblo. En un primer momento, son recordados los hechos que acaban de acontecer: Dios ha liberado a Israel de Egipto y lo ha conducido, a través del desierto, a su montaña santa. La meta de la liberación no es el desierto, sino el encuentro con Dios: «Os he llevado sobre alas de águila y os he traído a mí».

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LA SABIDURÍA POR LAS CALLES

MANUEL PÉREZ TENDERO

Alfombras, toldos, balconeras, tomillo, pétalos: todo es poco cuando el mayor tesoro de los creyentes recorre nuestras calles. Cientos de años llevamos ya celebrando la festividad del Cuerpo y la Sangre de Cristo.

Ante todo, esta celebración significa un canto de alabanza pública al Dios que nos quiere salvar a todos. Alabanza y universalidad: dos claves fundamentales de esta fiesta. El tesoro eucarístico de la Iglesia no nos pertenece a los creyentes: nos habita en misión, para que llegue a otros, para que llegue a todos. La dimensión católica y pública de la fe es una de las características originales y perennes del cristianismo; como lo es, también, la alabanza a Dios como finalidad de todo lo que hacemos y vivimos.

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GENERAR ESPERANZA

MANUEL PÉREZ TENDERO

María de Nazaret, desposada con José, es el gran signo de fecundidad en la historia. Siendo virgen, concibió y dio a luz al Hijo único de Dios, engendrando para el mundo la salvación definitiva.

Su virginidad, que parecía una dificultad para su misión, se convirtió en la única posibilidad para cumplirla, porque iba a ser obra absoluta del Espíritu.

Después de haber finalizado los cincuenta días de Pascua y antes de celebrar el domingo del Cuerpo y la Sangre de Cristo, la Iglesia nos propone este domingo el misterio más profundo del cristianismo: la Santísima Trinidad. Por ser el gran misterio que desborda al creyente por completo, la Iglesia quiere que nos fijemos en esta jornada en un grupo de cristianos muy peculiar, aquellos que se entregan a la vida contemplativa. Los monjes y las monjas de clausura son un signo vivo del misterio de Dios.

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