CASTIGO Y SABIDURÍA

MANUEL PÉREZ TENDERO

Desierto del Sinaí

¿Dios castiga? ¿No es esto incompatible con la imagen de un Dios misericordioso? En este, como en tantos otros temas, creo que se peca a menudo de superficialidad y falta de matices. Escuchemos la perspectiva de un libro del Antiguo Testamento escrito en los albores del cristianismo: el libro de la Sabiduría.

Recordando la historia del éxodo, desde la salida de Egipto hasta la conquista de Canaán, recordando la victoria de Israel sobre sus enemigos, el autor de este libro griego nos habla del castigo moderado del Dios todopoderoso.

Según este autor, Dios castiga, pero no como merecen nuestros pecados. Dios castiga, pero de forma moderada. Muchos podrían pensar, en una mentalidad de aquella época, que Dios no destruye a los enemigos de su pueblo porque no puede, porque es débil; pero se trata justamente de lo contrario: Dios es tan poderoso que no necesita demostrar su poder. En Dios, la misericordia y el poder no se contraponen: la misericordia es fruto de su poder infinito.

De hecho, tenemos muchos ejemplos en nuestra historia humana de muchos que, por miedo a perder el poder, se han comportado como asesinos de su propio pueblo. El perro, cuando se ve amenazado, ladra y ataca; aquellos que se sienten inseguros en el poder se vuelven agresivos. La magnanimidad es una de las características del soberano poderoso y sabio.

Todas las acciones tienen sus consecuencias, el mundo de lo real tiene sus propias leyes: ahí radica la base del castigo, de los males que nos sobrevienen. Pero Dios interviene para que ese castigo no sea definitivo, Dios humaniza las consecuencias del mal, las reconduce, las convierte en motivo de diálogo y pedagogía para con el hombre.

Cuando Israel llegó a Canaán, Dios no aniquiló a los cananeos, a pesar de ser pecadores y de oponerse a sus planes sobre el pueblo elegido. ¿A qué se debe este castigo moderado? A un deseo de Dios, que es Padre de todos, de salvar a todos; en palabras de Ezequiel: «Dios no quiere la muerte del pecador, sino que se convierta de su conducta y que viva». Israel es el pueblo elegido, pero todos los pueblos son de Dios, a todos tiene que llegar su gracia y su perdón.

Los castigos menores llegan, a menudo, para evitar un castigo mayor; se trata de convertir nuestra forma de actuar para que no tenga las consecuencias desastrosas que están a punto de llegar. También aquí tenemos un paralelismo profético: Jeremías decía al pueblo que debían aceptar el vasallaje ante Nabucodonosor como castigo menor de Dios, como corrección por los pecados cometidos. Si no aceptaban ese pequeño castigo, si se oponían a aceptar esa pequeña derrota, sobrevendría el castigo definitivo y la aniquilación total. Por desgracia, así fue: el pueblo no quiso aceptar las palabras de Jeremías, se fio de sí mismo y no quiso dejarse corregir; por eso, unos años después, Nabucodonosor destruyó la ciudad y el templo, deportando a la población.

Según el libro de la Sabiduría, en la forma moderada que Dios tiene de castigar se manifiestan, por tanto, dos cosas: el rostro misericordioso de Dios, que se fundamenta en su poder, y la posibilidad para el hombre de reorientar su vida. Pero existe otra tercera dimensión en la forma de actuar que Dios tiene; existe un mensaje también para su pueblo, al ver el castigo de los egipcios y los cananeos. Dios corrige, no solo a los que pecan, sino que educa también a los que ven en los demás las consecuencias del pecado.

Dos son los mensajes fundamentales –lo leeremos este domingo– que Dios da a su pueblo con su forma moderada de castigar y corregir.

En primer lugar, se trata de imitar a Dios: el justo debe ser humano, benévolo, magnánimo. Cuando otros nos ofenden, debemos aprender de Dios a evitar la dinámica de la venganza y la aniquilación. El perdón forma parte de las claves de la persona sabia.

En segundo lugar, cuando somos nosotros los que pecamos, esta forma de actuar de Dios nos abre a la esperanza: es posible la conversión, es posible evitar el castigo definitivo; el amor de Dios nos sostiene.

Sabiduría antigua con mucha actualidad: los caminos de la misericordia siempre han sido la clave de nuestras relaciones.

3 respuestas a “CASTIGO Y SABIDURÍA

  1. Avatar de Maria Magdalena Castillo Maria Magdalena Castillo 23 de julio de 2023 / 3:57 pm

    Muchas gracias por compartir con nosotros sus pensamientos, que Dios lo bendiga siempre, y gracias a Dios por permitirme escuchar en mi corazón, saludos desde México.

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  2. Avatar de Arlene Arlene 23 de julio de 2023 / 5:55 pm

    Que siempre el Señor nos corrija con su amor y enderecemos nuestro camino para vivir con El en la eternidad de su gloria! 🙏🙏🇵🇷

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  3. Avatar de Patricia Sabate Patricia Sabate 23 de julio de 2023 / 8:37 pm

    Muchas gracias Padre Manuel! Una buena leccion!!!

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