CORRECCIÓN FRATERNA

MANUEL PÉREZ TENDERO

«Es de sabios rectificar». Todos somos conscientes de las limitaciones del ser humano, aunque no siempre lo somos de nuestras propias limitaciones. Todos estamos llamados a mejorar como personas, nuestra vida está siempre en camino. La persona nace y se hace: somos proyecto, obra siempre inacabada, esfuerzo asumido libremente para ser cada día más nosotros mismos.

¿Cuáles son los medios que nos ayudan a poder mejorar como personas? En su discurso eclesiástico, Jesús nos recuerda uno de estos medios fundamentales: la corrección fraterna. Cuando un hermano peca, se le debe corregir en privado; si no hace caso, es conveniente llamar a una segunda persona que dé objetividad a la corrección; si, aún así, tampoco hace caso, el asunto debe pasar a la comunidad. ¿Si no hace caso tampoco a la comunidad? El hermano quedaría segregado de la comunión. Se trata, pues, de algo muy serio y con consecuencias muy concretas.

Cuando alguien hace algo mal, normalmente, nuestra tendencia es a hablar mal de él, pero no en su presencia. La corrección fraterna se debe distinguir, ante todo, de la crítica. La primera busca construir y supone la valentía y el aprecio por la persona; la crítica, en cambio, suele ser siempre destructiva, supone más bien un acto de cobardía y de falta de cariño hacia la persona criticada.

La sentencia sobre la corrección fraterna se sitúa en el cuarto de los discursos de Jesús en el evangelio según san Mateo, el discurso eclesiástico. Ahí se dan algunas claves sobre cómo construir la comunidad de aquellos que han creído en Jesús.

La corrección fraterna, por tanto, forma parte de la vida eclesial, es una estructura interna que ayuda a construir la comunidad que Jesús quiere. La crítica, en cambio, no solamente es negativa para la persona criticada, sino que menoscaba la comunión entre todos los que participan en ella.

«Criticar une mucho», se suele oír decir, en broma, entre nosotros; nada más lejos de la realidad. Criticar no une nunca; además, la crítica no suele ser un elemento aislado referida a una persona en una circunstancia concreta; la crítica suele ser una actitud, una forma de situarse en las conversaciones, un modo de mirar a los demás que pervierte nuestra relación con ellos. La crítica suele brotar de una actitud que juzga a la persona.

Es más fácil hablar mal de los demás que hablar bien de nosotros mismos, en conversaciones de comunión que propician el encuentro y la amistad.

Pero la corrección fraterna es siempre difícil, muy difícil. A nadie le gusta que le corrijan; por eso, en principio, puede ser que nos encontremos con una actitud de rechazo en aquel que es corregido. Es fundamental, por tanto, aprender a corregir; se trata de un arte que no muchos alcanzan a realizar con acierto.

Nunca podemos corregir a nadie desde el juicio, desde arriba; hemos de aprender a hacerlo desde abajo, como hermanos, como pecadores que compartimos camino y que necesitan también ser corregidos. Una forma sutil de juicio, que tampoco ayuda en la corrección, es el reproche: corregir nunca es reprochar. En el reproche, lo que importa es la sensibilidad de la persona que habla, que suele mostrarse herida; en la corrección, en cambio, quien importa es la persona corregida, a la que queremos ayudar de forma real, objetiva, desinteresada.

Nunca debemos corregir cuando estamos enfadados o heridos y molestos con la persona que queremos corregir.

En el fondo, toda verdadera corrección debe basarse en el amor, en la búsqueda del bien del otro. Quien no ama, en principio, no debería corregir. La delicadeza, la sencillez, la humildad, también la valentía, son ingredientes fundamentales del arte de corregir.

Quiera Dios regalarnos hermanos que nos sepan corregir: nos ayudará a crecer personalmente y a construir la Iglesia y la sociedad.

2 respuestas a “CORRECCIÓN FRATERNA

  1. Avatar de Rosa Rosa 10 de septiembre de 2023 / 10:16 am

    Que preciosa y sencilla reflexión sobre Mt 18 ; sin embargo, es uno de los discursos de Jesús más difíciles de practicar. Vivimos y estamos instalados en una crítica permanente y , a veces , despiadada de todos aquellos que nos rodean; está crítica, nos lleva a pensar que cada uno de nosotros, el que crítica y destruye, es mejor que todos los demás!
    Nos rodea la vulgaridad y la mediocridad….
    Que poco edificante es y que lejos nos lleva de la verdad y de la generosidad…
    Gracias por tan clara y precisa reflexión sobre lo que significa crecer en amor y comunidad

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  2. Avatar de Rosa Rosa 17 de septiembre de 2023 / 10:25 am

    Corregir a quien de verdad quieres lo entiendo mucho mejor y más fácil que: qué no sea en momento de enfado, que no haya reproche y que haya mucho amor……esto es casi camino de la Santidad «perdona nuestras deudas como nosotros perdonamos a nuestros deudores»…..a veces, o casi siempre, la corrección amorosas a las personas que quieres, no están exentas de reproche….hasta ese -indebidi- reproche es positivo y muy humano……un simple *no quiero que la comunidad vea lo que a mí ~no me ha gustado~ de la persona querida, amada o simplemente muy admirada…..
    Profundizar en casa reflexión hace difícil lo que parecía tan sencillo
    Gracias

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