MANUEL PÉREZ TENDERO

Separados por más de mil años y por una distancia geográfica de algo más de treinta kilómetros, Samuel y Andrés tuvieron experiencias muy parecidas.
También son diferentes por su edad: Samuel es un niño y Andrés es un adulto, como su mismo nombre griego indica, «varón». Las épocas de ambos son muy diferentes: Samuel vive en las colinas de Efraím, en el santuario del arca de Dios, en una época en que el pueblo de Israel está sin constituir y la palabra de Dios es escasa. Andrés se ha dirigido al desierto, en una época convulsa y llena de expectativas, donde sobreabundan los predicadores y surgen libertadores numerosos; el pueblo vive una etapa de sometimiento al dominio de Roma, con unos gobernantes que están lejos de las personas, muy preocupados por no perder su pequeña cota de poder bajo el yugo del Imperio.
Seguir leyendo