MANUEL PÉREZ TENDERO

«El Señor sana los corazones destrozados, venda sus heridas». La relación entre la religión y la enfermedad se remonta a los orígenes de la humanidad. En muchos casos, esta relación llevaba a comprender la enfermedad como un castigo de los dioses ante la maldad del hombre; en otros casos, más abundantes, se trataba de buscar en Dios una ayuda en el sufrimiento.
Esta relación entre la religión y el sufrimiento, en la época moderna, ha entrado en crisis. Crisis existencial, en algunos casos: Dios no puede existir, porque no permitiría tanto dolor. En otros casos, es una tesis más de fondo teológico: las causas y las soluciones al sufrimiento humano deben buscarse aquí abajo, en el mundo de los hombres, Dios queda exculpado –y excluido– del dolor.
¿Qué piensa el Nuevo Testamento de esta crisis? ¿Cómo se debe afrontar la realidad del sufrimiento desde la fe en Jesús de Nazaret?
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