DILUVIO Y DESIERTO

MANUEL PÉREZ TENDERO

No puede haber mayor diferencia entre ambas realidades: el diluvio y el desierto, las aguas del abismo inundándolo todo y la sequía más extrema. Ambas tienen en común la falta de vida: cuando el agua lo llena todo, la vida desaparece; cuando falta el agua en absoluto, la vida no puede abrirse paso. La tierra y el agua son dos requisitos fundamentales para que surja la vida en nuestro mundo: se necesitan mutuamente, no puede faltar ninguno de los dos. Sin agua, la tierra se vuelve vacía, sepulcro, aridez pura. Cuando el agua inunda la tierra y no la deja ser, también nos trae la muerte; el agua, portadora de vida, cuando su presencia se hace absoluta, cuando niega lo demás, cuando ahoga la tierra, solo trae muerte y destrucción.

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