MANUEL PÉREZ TENDERO

«El fútbol es un estado de ánimo». He escuchado esta expresión muy a menudo en los comentaristas de los partidos de fútbol. En estos días se está jugando la Eurocopa de naciones; también, la Copa América; supongo que también se estarán jugando sendas copas en otros continentes.
San Pablo utilizó el ejemplo del deporte para hablar de la vida cristiana; en concreto, se refería a los atletas de los juegos Ístmicos que se desarrollaban en Corinto. También utilizaron el deporte para hablar de espiritualidad los Santos Padres y muchos filósofos, como el español José Ortega y Gasset.
Vamos a atrevernos a hacer algo parecido con la expresión que citábamos al inicio y que es recurrente en boca de los comentaristas. Normalmente, se utiliza para justificar cómo cambia un equipo de estilo de juego cuando ha recibido un gol o cuando ha sucedido otra circunstancia. Muchos equipos modestos son capaces de vencer a equipos plagados de figuras, precisamente, por su fuerza de voluntad, por el estado de ánimo del equipo.
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