DIOS EN VERANO

MANUEL PÉREZ TENDERO

El verano es tiempo adecuado para el descanso, para la familia, para leer, para rezar, para poder dedicarse a tareas que nos gustan y relajan, pero solemos descuidar el resto del año. Este verano, en los días que he podido disfrutar en mi pueblo de origen, he tenido la suerte de vivir varias experiencias sencillas y gratificantes. Comparto tres de ellas.

Dialogando con un conocido de la juventud, con quien compartí calurosos partidos de baloncesto en las tardes de veranos ya lejanos, me contó su experiencia en estos últimos años, a raíz de una grave enfermedad. Parece que todo iba mejorando, gracias a Dios, pero me confesó que esta enfermedad había cambiado su vida, y no solo en el aspecto físico. Me dijo que había cambiado su forma de ver las cosas y las personas, de vivir las dificultades cotidianas, su forma de relacionarse con Dios; esta experiencia le había cambiado a mejor, le había acercado más a Dios de forma sencilla y vital.

Aunque todos los días predicaba la Palabra de Dios a mis paisanos en la Eucaristía, daba gracias a Dios porque él también me hablaba a mí en la experiencia de sus hijos, de mis hermanos. Dios no deja de actuar en la vida de cada uno de nosotros, y es reconfortante ver cómo las dificultades nos transforman, nos hacen más humanos, más religiosos.

Otra sencilla experiencia, más personal, vino de una constatación física. Cada día, desde mi casa a la ermita, debía pasar por las mismas calles, dos veces: por las mañanas, para celebrar la Eucaristía; por las tardes, para pasar un tranquilo rato de oración ante el Santísimo con las religiosas y otros fieles. La última calle por la que debía pasar cada día se llama calle de La Verónica.

¡Qué bella coincidencia! Mi camino hacia Cristo pasaba por la calle de la Verónica: esto me ayudó a recordar que, en la Eucaristía y en la oración, lo que debía buscar era el rostro de Cristo, su faz entregada por amor. Cuántas veces pasa él a nuestro lado, y no siempre con los signos de la alegría y la victoria; cuántas veces sufre a nuestro lado. Quiera Dios que su rostro quede dibujado en nuestro corazón y en nuestra vida, que nos parezcamos a él, que seamos presencia de su semblante de Pastor en medio de nuestros hermanos.

“La noche es tiempo de salvación”, reza uno de los himnos litúrgicos de Vísperas. También “el verano es tiempo de oración”, de salvación, oportunidad para acercarnos a aquel que nos ha amado, aquel a quien prometimos seguir por siempre.

Es el mayor tesoro que los creyentes tenemos: el rostro del Amigo grabado con la fe en lo profundo de nuestro corazón.

La tercera experiencia también tiene que ver con la ermita en la que celebrábamos la liturgia y orábamos. Fue en el atrio, después de una eucaristía. Una familia a quien yo no conocía se acercó a mí: eran peregrinos llegados de fuera que querían agradecer la palabra y el pan que habían compartido con nosotros aquella mañana.

Me hicieron una petición algo extraña: un familiar suyo estaba a punto de ser operado en una lejana ciudad española. No me pidieron solo que rezara por ese familiar: quisieron que le enviara unas palabras de aliento y oración para los momentos difíciles que estaba a punto de afrontar. Gracias a los teléfonos móviles, en un instante grabé un mensaje a las puertas de la ermita del Cristo, a las puertas de la eucaristía recién celebrada.

Es un gozo saber que nuestras palabras llegan más allá de lo que nosotros podemos alcanzar a conocer. Nos lo dijo el Señor hace muchos años: “Salió el sembrador a sembrar… es la semilla que crece por sí sola”.

La Iglesia es una comunión y, por ello, nos atrevemos a pedir oraciones unos por otros, aunque no nos conozcamos; la Iglesia es una comunión y, por eso, las palabras de un sacerdote desconocido pueden ser sencillo consuelo del Espíritu en medio de la prueba.

Dichoso verano, que no solo trae calor y descanso, sino rumores de Dios que no deja de cuidarnos cada día, siempre con la misma ternura y sencillez.

3 respuestas a “DIOS EN VERANO

  1. Avatar de Josefa Josefa 25 de agosto de 2024 / 11:59 am

    feliz Eucaristía!!

    Feliz domingo!!

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  2. Avatar de Manuel Manuel 25 de agosto de 2024 / 12:49 pm

    en medio de este calor estival querido por Dios…descubro que el verano es tiempo que provisión para valorar vivencias y experiencias en nuestro diario caminar…maduremos con fe lo que el Espiritu Santo nos permita disfrutar…

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    • Avatar de Julia Alonso Julia Alonso 25 de agosto de 2024 / 5:58 pm

      Bellísima, tierna y humilde reflexión….En las pequeñas cosas, en el sufrimiento y en los encuentros «oportunos», se manifiesta la Fuerza y la Luz que nos habita….a todos, sin excepción. Gracias por tan bellas y sencillas palabras, ebrias de significados profundos…

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