DESDE JERICÓ

MANUEL PÉREZ TENDERO

Dicen que es la ciudad más antigua del mundo; ciertamente, es la más baja, casi a cuatrocientos metros bajo el nivel del mar Mediterráneo.

Es también la primera ciudad que se encontraron los israelitas cuando subían desde Egipto a una tierra que manaba leche y miel. Los muros de Jericó, que cayeron ante el sonido de las trompetas del pueblo elegido, han pasado a la historia como signo del poder de Dios y la bendición sobre su pueblo.

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