CRISTO REY

MANUEL PÉREZ TENDERO

Con la mirada puesta hacia el futuro, al fin de los tiempos, celebramos hoy la fiesta de Jesucristo, rey del universo. Él es ya rey de todo, ha sido nombrado por Dios con su muerte y resurrección, pero vivimos a la espera de la manifestación plena de su reinado.
¿Qué tipo de rey es este en quien creemos, que lo es ya, pero que todavía no se ha manifestado plenamente?
Jesús de Nazaret es un rey que no ha sido nombrado por nosotros, sino por Dios. Su autoridad, su poder, su victoria, no depende de nuestra adhesión, ni del número de personas que apoyan su causa; los seguidores no sostienen su éxito, sino la gloria del Padre. No le hemos elegido nosotros a él, sino él a nosotros: él nos invita a ser miembros de su reino nuevo que se ha inaugurado para todos. Si no le seguimos, quien pierde no es él, sino nosotros.


Este rey, aunque tiene su origen de arriba y de antiguo, no ha venido desde arriba: ha comenzado su camino en una aldea de Galilea, ha recorrido el territorio de sus súbditos durante largos años, ha compartido sus sufrimientos y ha estado al lado de todos, también de aquellos a los que todos consideraban excluidos. Él ha sido pastor y hermano antes de convertirse en rey; ha vivido con solidaridad, sin recibir el poder hasta el final de su recorrido.
Él nos ha explicado que, en su Reino, los ciudadanos privilegiados son los pobres y los hambrientos, los misericordiosos y los que lloran, los perseguidos y los limpios de corazón. La clave de este Reino no está en el dinero, en los contactos con los poderosos, en la capacidad de manejar recursos, en los deseos de control sobre todos; el rostro de su Reino tiene que ver con la pequeñez, el silencio, el desprendimiento, la falta de poder, la libertad. Según avanza la historia, cada vez es más evidente que su Reino «no es de este mundo».
Desde su infancia, este rey ha estado amenazado por los poderes de este mundo, que tienen miedo de su falta de recursos y de su escandalosa sencillez: desde Herodes el grande hasta Pilatos, Jesús ha sido perseguido por los poderosos que, al final, han conseguido acabar con su vida.
En las parábolas, el rey mismo nos explicó las claves de su reinado, que él mismo ha vivido desde Nazaret a la cruz. Se trata de un Reino que es semilla pequeña que crece en lo oculto, pero cuya eficacia nadie puede parar; es como la levadura, capaz de fermentar toda la masa. Es un Reino en el que el trigo y la cizaña crecen juntos, porque se basa en la misericordia y en las oportunidades para todos.
Es un Reino alternativo, diferente a todas nuestras aspiraciones. Como en el ajedrez, en nuestros reinos, el más importante es el rey, que sacrifica a los peones para poder subsistir; vence la partida aquel que conserva el rey, aunque hayan desaparecido todos sus súbditos, incluida la reina. En el Reino de Jesús, en cambio, el rey se sacrifica para que no se pierdan los peones. El juego de Dios funciona de una manera completamente distinta a nuestros juegos y planteamientos.
Este rey, perseguido por los que desean detentar el poder, no puede ser destruido, porque reina desde la cruz: cuanto más bajo se le coloca, más gloria recibe; cuanto más se le silencia, más alcance tiene su palabra; cuando, por fin, es eliminado, reina para siempre.
El mundo no podrá nunca comprender las claves del Reino de Dios, pero tendrá que aceptarlas y someterse a ellas, muy pronto. ¿Las comprendemos, en cambio, aquellos que somos ciudadanos de este Reino? ¿Sabemos ver dónde crece su reinado, dónde se juega el futuro de la humanidad? La esperanza es el signo más claro que manifiesta si creemos en la verdad de este Reino.
Celebrando su muerte y proclamando su resurrección, vivimos en la gozosa espera de su manifestación definitiva.

Una respuesta a “CRISTO REY

  1. Avatar de MNLopez MNLopez 24 de noviembre de 2024 / 11:25 am

    !Viva Cristo Rey!…es el grito que sale desde mi corazón en este Domingo de gracia…porque creo en un Dios de vivos para que muertos al pecado reinemos con Jesus hasta la vida eterna…

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