MANUEL PÉREZ TENDERO

Hemos comenzado, un año más, el tiempo de Adviento. El Adviento tiene que ver con la anticipación: este año, he tenido la suerte de poder anticiparme comenzando a celebrar el Adviento ayer, sábado, por la mañana. Lo hice con un grupo de ancianos: de forma habitual, celebramos la eucaristía en la residencia en la mañana del sábado.
Nuestra asamblea estaba llena de límites: apenas un par de ellos se podían poner de pie. En el comentario a la palabra de Dios, les preguntaba sobre el futuro: cómo veían ellos el futuro de nuestra sociedad y su propio futuro personal. La palabra “negro” era la más repetida; una de las ancianas se atrevía a decir que lo veía “gris”.
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