MANUEL PÉREZ TENDERO

Uno de los personajes fundamentales del Adviento es, sin duda, el profeta Isaías. Entre sus oráculos, el más repetido en este tiempo es el de la virgen embarazada que, en medio de la destrucción de la guerra, se convierte en un signo de esperanza para el rey y para todo el pueblo.
En María de Nazaret, a punto de dar a luz al Hijo de Dios, se cumple plenamente la profecía de Isaías: ella es la imagen más perfecta del Adviento. En el tiempo que trascurre desde su «Amén» al ángel de Dios en Nazaret, hasta que da a luz a su hijo en Belén, tenemos un tiempo de embarazo y puro Adviento, de espera segura en la llegada del Salvador.
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