MANUEL PÉREZ TENDERO

El domingo que se sitúa en la octava de Navidad está siempre dedicado a la Sagrada Familia. Este año, además, coincide con la inauguración del Jubileo de la misericordia en las diócesis: bella coincidencia para sembrar jubileo y esperanza, muy especialmente, en la familia y desde la familia.
Son varias escenas bíblicas las que nos presentan a María, José y el Niño por los caminos de la historia en la infancia del Dios encarnado. En este ciclo, leeremos el texto del Niño perdido y hallado en el templo. Muchos son los matices que esta lectura nos muestra; subrayamos tres de ellos.
El lector del texto, junto con María y José, no comprenden muy bien la respuesta del Niño, la actitud del Hijo de Dios ante sus padres. ¿Cuál es el mensaje? Quizá debe permanecer en el misterio; el mensaje fundamental, tal vez, está en la actitud de María: guarda en su corazón, también aquello que no comprende.
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