BAUTIZADOS PARA SER SIERVOS

MANUEL PÉREZ TENDERO

Todo el Antiguo Testamento es una palabra del pasado que nos habla de un pueblo elegido por Dios, que busca cumplir su voluntad en medio de la historia. Pero el Antiguo Testamento es también una palabra para el presente: es voz de Dios dirigida a nosotros, pueblo nuevo de la alianza, para que aprendamos a convertir nuestra vida y a seguir su voluntad en todas las dimensiones de nuestro camino.

Palabra del pasado y palabra presente, el Antiguo Testamento es, además y sobre todo, palabra de Jesús, palabra sobre Jesús. El Antiguo Testamento es palabra del Padre al Hijo y palabra que se cumple en el Hijo. Al leer cada texto de la Escritura, por tanto, debemos aprender a relacionarlo con este triple momento histórico y teológico: el sentido literal nos hace aprender el sentido primero, aplicado históricamente al pueblo de Moisés; el sentido pleno nos hace comprender el misterio de Jesús de Nazaret desde la palabra bíblica: leemos y rezamos para conocer a Jesús, para amarlo cada día más. En un tercer momento, con la mirada puesta en Jesús, podemos aplicar ese texto a nuestra propia vida.

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