MANUEL PÉREZ TENDERO

Uno de los momentos clave de la Cuaresma es la proclamación litúrgica de la parábola del hijo pródigo; se trata, tal vez, del texto más emblemático de Jesús sobre la misericordia de Dios.
Ya hemos hablado aquí varias veces sobre esta preciosa joya del evangelio según san Lucas. Me gustaría insistir, en este momento, en una lectura de la parábola desde la situación eclesial que estamos viviendo en muchos lugares de nuestra sociedad.
¿No es la historia del hijo pródigo un resumen del camino que el hombre actual ha decidido tomar? La mayor parte de los creyentes han recibido la herencia que el Creador les ha dado y se han alejado del hogar.
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