MANUEL PÉREZ TENDERO

Los cuarenta días del tiempo de Cuaresma nos recuerdan, ante todo, los cuarenta días que Jesús pasó en el desierto al comienzo de su vida pública. Los evangelios nos dicen que fue conducido allí por el Espíritu para ser tentado por Satanás.
Las tentaciones del diablo, por otro lado, nos recuerdan a Adán y Eva, en los comienzos de la historia humana: ellos fueron tentados y cayeron en la tentación; ahí comenzó una historia de pecado y división que todavía seguimos sufriendo.
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