MANUEL PÉREZ TENDERO

En su ministerio público, Jesús es presentado a menudo bajo la simbología del pastor. Él es quien conduce al rebaño y quien lo alimenta con su palabra y con su pan. Cuando llega el momento de la muerte, Jesús se convierte en cordero: es sacrificado por los pecados del pueblo como en el rito de la Pascua. Por fin, con su resurrección, Jesús es levantado como gran Pastor de las ovejas y guardián de sus vidas hacia la vida eterna.
Podríamos resumir su vida como un camino de Pastor itinerante a Pastor resucitado, pasando por la experiencia del Cordero. Pastor en su vida pública, Cordero en la Pasión y Pastor de nuevo con la resurrección. Pero la simbología del pastor también se aplica a la muerte de Jesús y la del cordero a su resurrección.
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