AMOR Y ORACIÓN

MANUEL PÉREZ TENDERO

Cuando termina el tiempo Pascual, con la jornada de Pentecostés, parece que la liturgia no quiere dejar de seguir viviendo el carácter festivo que la caracteriza y, por ello, tenemos un conjunto de fiestas que se acumulan en estos días: Jesucristo, Sumo y Eterno sacerdote, la Santísima Trinidad, el Cuerpo y la Sangre de Cristo, el Sagrado Corazón de Jesús.

En este domingo, recordamos el misterio central de nuestra fe: Dios es tres personas en una única naturaleza. Con motivo de esta festividad, la Iglesia quiere celebrar la vocación de uno de los miembros más importantes del pueblo de Dios: la vida contemplativa; estamos en la Jornada Pro Orantibus, la Jornada en favor de aquellos que se dedican muy especialmente al ministerio de la oración. El lema de la Jornada de este año, muy relacionado con el año jubilar, es «Orar con fe, vivir con esperanza».

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