UN FUEGO QUE DIVIDE

MANUEL PÉREZ TENDERO

Creo que no va a ser fácil predicar este domingo: la lectura del evangelio que se nos propone en la liturgia es de esos textos de la Biblia que nos desbordan. ¿Ha venido Jesús a prender un fuego en la tierra, ha venido a sembrar división y no paz? ¿Cómo entender estas palabras en su momento y cómo interpretarlas para que iluminen nuestro camino actual?

Como en toda buena interpretación, es fundamental tener en cuenta el contexto, la perspectiva de conjunto. En el Nuevo Testamento, queda claro que «Jesús es nuestra paz», él ha venido a unir lo que estaba disperso, ha venido a reconciliar los corazones y a inaugurar el Reino de la justicia de Dios. Él ha afirmado como nadie la necesidad del perdón y la práctica de la misericordia como el principio fundamental con el que Dios nos trata y con el que nosotros debemos tratar a los demás. Él nos ha invitado a acercarnos a él para que encontremos nuestro descanso, porque es «manso y humilde de corazón».

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