LA PUERTA ESTRECHA

MANUEL PÉREZ TENDERO

La sección central del evangelio según san Lucas está dedicada a narrar la subida de Jesús desde Galilea a Jerusalén en compañía de sus discípulos. Como ya hiciera san Marcos, san Lucas nos muestra esta subida geográfica como un itinerario discipular: el Maestro enseña a ser discípulos a aquellos que ha elegido en la escuela de la vida, haciéndoles partícipes de su propio camino.

Ser discípulos de Jesús no se reduce a saber cosas de su doctrina o a cumplir sus normas: exige acompañarlo, requiere movimiento, hacer un camino junto a él. También se aprende de las actitudes del Maestro, de la forma que tiene de comportase con la gente del camino y cómo responde a sus preguntas.

Desde esta perspectiva podemos interpretar las palabras del evangelio que se nos proponen este domingo en la liturgia.

¿Serán pocos los que se salven? ¿Pocos, muchos, unos elegidos? ¿Estaré yo entre ellos? Como muchas otras veces, Jesús no responde directamente a la pregunta, sino que nos ayuda a cambiar la perspectiva. Se trata del tamaño de la puerta: muchos querrán entrar y no podrán. ¿Cuál es la clave? Elegir la puerta adecuada.

Podría parecer, al comienzo de la respuesta, que serán muy pocos los que se salven; pero, al final del diálogo, parece que la salvación también está abierta a todos los extranjeros, a los que no pertenecen al pueblo elegido.

Creo que el Señor quiere dejar claras dos enseñanzas a sus discípulos: la salvación tiene que ver con la elección de la puerta estrecha y no es un privilegio de los que se consideran discípulos o elegidos por Jesús.

Quizá ambas dimensiones están íntimamente relacionadas: la puerta estrecha consistiría en aceptar que los de fuera tienen un lugar privilegiado en la salvación, como tuvo que aprender el hijo mayor de la parábola del hijo pródigo.

Elegir la puerta estrecha no es solo un mandamiento moral, sino un principio fundamental de discernimiento en la vida. En nuestro itinerario existencial, en todas sus dimensiones, se nos presentan muchas posibilidades para elegir, muchas puertas. Normalmente, la tendencia del ser humano es la de elegir el camino más fácil, la opción más cómoda. Esta tendencia natural del hombre se ve impulsada por nuestra sociedad de la técnica y el bienestar: todo se nos da hecho, nuestra única tarea es disfrutar de las facilidades que las empresas y los gobiernos nos proporcionan.

La propuesta de Jesús es diferente a la de nuestra sociedad y no coincide con nuestra tendencia más inmediata. Acertamos cuando no elegimos el camino más fácil, cuando nuestra opción va acompañada de nuestro esfuerzo: la libertad y la voluntad no pueden caminar por separado; dejarse llevar es lo contrario a la libertad.

Este criterio se puede aplicar a las dimensiones más cotidianas de nuestra existencia y también a las decisiones más trascendentales de nuestra vida. ¿Por qué es tan común la sensación de que nos hemos equivocado, de que no es fácil dar con la clave de la vida? ¿No será porque hemos errado el criterio fundamental, porque elegimos la puerta ancha y el camino fácil?

Jesucristo, de nuevo, no se muestra solo como un experto en religión y en moral, sino como un maestro de vida, de humanidad, de libertad.

Este principio también funciona en nuestra pastoral y en la dimensión religiosa de nuestra vida. A menudo, los pastores y los fieles podemos caer en la tentación de elegir la puerta ancha en la toma de decisiones.

Además de estrecha, la puerta de Jesús es universal: ¿no son incompatibles ambas dimensiones?

Desde aquí podemos comprender el «muchos” de la pregunta del hombre del camino. Si “muchos” significa hablar de una salvación barata, la respuesta es clara: hay que pasar por la puerta estrecha. Si “muchos” significa que la salvación es accesible a todos, la respuesta de Jesús también es clara: Dios quiere que todos participen de su Reino.

Esto es lo que debemos predicar y lo que debemos esforzarnos en vivir.

Una respuesta a “LA PUERTA ESTRECHA

  1. Avatar de MNLopez MNLopez 24 de agosto de 2025 / 12:01 pm

    …de entrada o salida…para participar de los valores del Reino y consumar nuestra salvación…gracias Señor…confío en Dios…Jesús nuestra elección.

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