MANUEL PÉREZ TENDERO

Los publicanos del tiempo de Jesús rezaban más bien poco. Lo que sí hacían era quedarse con el dinero de la gente y servir a los romanos en su opresión fiscal sobre el pueblo judío.
Los fariseos, en cambio, eran personas laicas que se tomaban muy en serio lo de ser miembros del pueblo elegido, que debía ser santo porque su Dios era santo. De hecho, en general, los fariseos eran más sinceramente religiosos que los sacerdotes saduceos. Además, su interpretación de la ley de Moisés, dentro del judaísmo de aquel tiempo, era la más humana y abierta, aunque había diversas escuelas con matices diversos.
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