MANUEL PÉREZ TENDERO

La festividad de Jesucristo, rey del universo, cumple ahora su primer centenario: en el año 1925, el papa Pío XI instituyó esta fiesta en el corazón de un mundo herido por la guerra y temeroso de una nueva guerra, que llegaría aún más cruel. Un mundo que, por otro lado, avanzaba en su rechazo a Dios, reduciéndolo a las esferas más íntimas del ser humano.
Con la institución de esta solemnidad, el papa quería ofrecer un mensaje de esperanza a todo el mundo: quien mueve la historia no son los intereses de las ideologías o las componendas de los más poderosos, sino Jesús de Nazaret, por quien todo ha sido creado y aquel hacia quien toda la historia camina. Cristo no es solo Maestro de los creyentes, sino Señor real de toda la historia de la humanidad.
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