SAL Y LUZ

MANUEL PÉREZ TENDERO

La reflexión evangélica de este domingo es muy sencilla y muy rica, fácil de aplicar a nuestras vidas y a nuestra misión como cristianos.

Después de hablar de quiénes son los ciudadanos privilegiados de su Reino, con las Bienaventuranzas, Jesús continúa en su discurso programático con dos ejemplos para expresar plásticamente lo que desea de sus discípulos, cuál ha de ser su lugar en medio de la sociedad. El discurso que viene a continuación, por tanto, no es solo un programa ético para ser personalmente cristianos, sino una propuesta misionera para que el creyente se sitúe en medio del mundo como sal y luz.

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