VIVIR DEL RESUCITADO

MANUEL PÉREZ TENDERO

Encuentro, testimonio y vida: estas tres palabras podrían resumir el contenido de las tres lecturas que serán proclamadas en este Domingo de Resurrección.

Empezamos por el evangelio: san Juan nos habla de un encuentro de algunos discípulos con el sepulcro vacío de Jesús. María, la primera que lo descubre, no llega a entrar; Simón y el discípulo amado, que llegan después, entran y ven. Juan dice que el discípulo amado creyó. Más tarde, también María creerá cuando se encuentre con el Resucitado, así como el resto de los discípulos y el propio Tomás.

La fe brota a los pies del sepulcro, consiste en el descubrimiento de la victoria de Jesús; solo entonces se comprenden las Escrituras y solo entonces se conoce realmente el mensaje y la vida del Maestro de Galilea.

Para que surja la fe algunos, como el discípulo amado, solo necesitan ver las vendas; otros, como Tomás, necesitarán ver y tocar. En cualquier caso, lo esencial es el encuentro con Jesús, aunque sea a través del vacío que ha dejado en el sepulcro. Tampoco nosotros hemos visto a Jesús en persona, pero el testimonio de los apóstoles y algunas que otras vendas y signos que hemos encontrado en el camino nos han abierto la puerta de la fe.

Este es el primer fruto de la Semana Santa, el principal: la victoria de Jesús que hace posible la fe de los discípulos. Creer no es solo recordar, o celebrar, sino mantener una relación de amistad con Aquel que vive.

La primera lectura, tomada del libro de los Hechos de los apóstoles, nos habla de la predicación de Pedro y los demás testigos de Jesús. El encuentro se convierte en misión; de hecho, los encuentros con el Resucitado que nos narran los evangelios terminan todos con un envío. La fe no es una experiencia personal que satisface mis devociones religiosas, sino un encuentro que me pone en camino, que me convierte en apóstol de Jesús, testigo de su persona, de su mensaje y, sobre todo, de su victoria sobre la muerte.

Si todos los encuentros acabaron en misión, podemos pensar que, cuando no hay misión, es que no ha habido verdadero encuentro con el Resucitado. El testimonio garantiza la verdad de nuestra fe.

Gracias a la misión primera de los apóstoles hemos podido nosotros creer. Gracias al testimonio actual que nosotros damos podrán creer las generaciones futuras. A menudo, nos quejamos de la falta de fe de la gente, pero no sé si nos damos cuenta de que, tal vez, su falta de respuesta tiene que ver con nuestra falta de propuesta, con nuestra falta de valentía para comunicar con pasión aquello en lo que hemos creído.

En la segunda lectura, el apóstol san Pablo nos habla de una tercera dimensión: gracias a la fe y al bautismo, hemos participado ya en la victoria de Cristo y, por ello, estamos llamados a vivir de una forma nueva, cambiando nuestra escala de valores, buscando «los bienes de allá arriba, donde está Cristo».

El encuentro con el resucitado, por tanto, también se verifica en la forma de comportarnos. Creer es vivir, la fe se convierte en un estilo nuevo de conducta que distingue al creyente de los demás. Viendo el estilo con el que se celebra en nuestros pueblos la Semana Santa, no sé si podemos afirmar que los creyentes estamos pendientes de los bienes de «allá arriba» más que de los de la tierra.

Gracias a nuestro comportamiento moral, el testimonio se hace pleno, va más allá de las palabras que hablan sobre Jesús. Desde los comienzos del cristianismo, la Iglesia ha transformado el mundo gracias al estilo nuevo que los creyentes han aportado a la sociedad. Pero, si la sal se vuelve sosa…

No sé cuál de estas tres dimensiones habremos vivido más intensamente esta Semana Santa, no sé cuál es en la que más necesitamos avanzar. Ojalá que la celebración genuina de la resurrección haga posible que crezcan nuestra fe, nuestro testimonio y nuestra conducta moral.

Somos testigos de la verdad de su victoria. ¡Feliz Pascua!

Una respuesta a “VIVIR DEL RESUCITADO

  1. Avatar de Manuel Manuel 5 de abril de 2026 / 2:16 pm

    …en camino disfrutamos en verdad los acontecimientos vividos para comunicar que Jesucristo ha resucitado porque verdaderamente ha resucitado..gracias Dios por tu Resurrección.

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