Comenzamos a analizar la Carta a los Hebreos parte por parte.
En este video veremos en profundidad el prólogo, que nos sitúa en el tiempo, nos habla de la Revelación de Dios y nos prepara para hablarnos del gran revelador, que no ha sido ningún profeta, ni ningún ángel, ha sido nada más y nada menos que el Hijo. Veremos por qué Jesús es el mejor mediador, el mejor pontífice (puente) entre Dios y los hombres.
Autor: mptendero
TRES COSAS HAY EN LA VIDA
MANUEL PÉREZ TENDERO

Algunos lo identifican con san Pablo cuando era joven: cumplidor de la ley, buscador de caminos nuevos en la religiosidad. Este domingo se nos propone la figura del joven rico, que se encontró con Jesús cuando el Maestro de Galilea se dirigía a Jerusalén con sus discípulos.
En el precioso diálogo de Jesús con este hombre aprendemos las tres cosas fundamentales que nos pide a sus discípulos, a todos aquellos que buscan la verdad y la vida eterna.
Seguir leyendoGABRIEL Y PEDRO JULIÁN
MANUEL PÉREZ TENDERO

Dos pequeños pueblos de nuestra provincia viven sus fiestas particulares este fin de semana: El Torno y Ballesteros de Calatrava, tierras de montes y volcanes. Dos jóvenes de estos pueblos fueron ordenados ayer presbíteros en la catedral de Ciudad Real y hoy, domingo, «cantan misa» en sus respectivas comunidades. Además de cosecha de uvas, también la Mancha da cosecha de vocaciones en tiempos de vendimia.
Seguir leyendoI. Carta a los Hebreos: Introducción al libro más teológico del Nuevo Testamento
Comienza un nuevo curso y por tanto vuelven los vídeos formativos quincenales.
Esta vez os invitamos a estudiar y profundizar en el libro más teológico del Nuevo Testamento: la carta a los Hebreos.
En este primer video veremos una pequeña introducción a este precioso y profundo escrito: sus destinatarios, lo que sabemos de su autor y el esquema general, el cual iremos desgranando y profundizando en los siguientes vídeos.
¡Ánimo con la lectura y el estudio!
URDA Y LA ESPERANZA
MANUEL PÉREZ TENDERO

Hoy celebramos el día de los tres arcángeles: Miguel, Gabriel y Rafael; pero todos los habitantes de La Mancha saben que hoy se celebra, también, el día del Cristo de Urda. Desde hace siglos, esta fecha un tanto extraña sirve como referencia a la celebración del Cristo de la Vera Cruz del pequeño municipio de Urda, allí conde las llanas tierras manchegas van dejando paso a los montes de Toledo.
Se trata de una herencia de la orden de los caballeros de san Juan de Jerusalén, que tuvieron en el castillo de Consuegra su sede y muy cerca de Urda, en las faldas de los montes, el convento de los monjes de la misma orden.
Seguir leyendoSU OFERTA Y NUESTRA DEMANDA
MANUEL PÉREZ TENDERO

Las lecturas bíblicas de este domingo parece que nos ofrecen dos temas fundamentales para predicar: la enseñanza de Jesús, que tiene que ver con la entrega y el rechazo, frente a los temas de conversación de los discípulos, que versan sobre quién es el más importante.
La paradoja es evidente: el camino de Jesús está marcado por la humildad y la entrega de la vida, por el fracaso ante los demás para cumplir la voluntad del Padre. Los deseos de los discípulos, en cambio, están marcados por los deseos de sobresalir y de ser algo en la vida, por el éxito ante los demás para cumplir sus propias expectativas, su propia voluntad.
Seguir leyendoPASAR POR EL JORDÁN
MANUEL PÉREZ TENDERO

El Bautismo de Jesús en el río Jordán por parte de Juan marca el inicio de la misión de Jesús. Exactamente a mitad del evangelio, san Marcos sitúa a Jesús de nuevo en el río Jordán; pero, ahora, ya no en el desierto de Judá, sino en las estribaciones del monte Hermón, en la zona donde Filipo, hijo de Herodes el Grande, estaba construyendo su nueva capital, en el extremo norte de la Tierra Prometida.
La misión comenzó allá donde el Jordán rinde sus aguas al mar Muerto; ahora, en el centro de la misión, va a comenzar una nueva etapa allí donde el Jordán nace, en la fuente principal de Banias. Parece que san Marcos quiere darnos un guiño geográfico para estructurar la misión de Jesús en dos etapas: la desembocadura del Jordán y su nacimiento; el río bíblico aparece como testigo del Reino que Jesús está inaugurando.
Seguir leyendoCOMENZAR CON MARÍA
MANUEL PÉREZ TENDERO

En el antiguo imperio bizantino, el año civil comenzaba el día uno de septiembre. Todavía hoy, en las iglesias de tradición bizantina, el año litúrgico comienza este mismo día.
Este comienzo está relacionado con otras culturas que también celebraban en estas fechas el inicio del año; por ejemplo, en el mundo babilónico o cananeo. En el calendario judío, todavía hoy, el comienzo del año se celebra también en otoño. La causa de todo ello es la importancia del ciclo agrícola: termina el verano y la recogida de sus últimos frutos, sobre todo la vendimia en la cultura mediterránea; por otro lado, comienza un nuevo año agrícola con la siembra de los cereales que se han de cosechar el verano siguiente.
Seguir leyendoPOR DENTRO Y POR FUERA
MANUEL PÉREZ TENDERO

Todos conocemos la actitud de Jesús hacia los grupos religiosos de su época, sobre todo su actitud respecto a los fariseos. Este domingo volveremos a leer en las parroquias una nueva controversia entre Jesús y este grupo importante en la religiosidad judía del siglo primero.
Como hemos repetido más de una vez desde aquí, los fariseos eran el grupo más cercano a Jesús y el más sinceramente religioso en su época. Por esto mismo, tal vez, Jesús se atreve a corregirlos más que a ningún otro grupo.
Dos son los principales temas de reproche en la controversia que leeremos este domingo. Por un lado, la contraposición entre una religiosidad externa y otra más interna y personal; por otro lado, la relación entre las tradiciones religiosas humanas y la ley de Dios.
Seguir leyendoDIOS EN VERANO
MANUEL PÉREZ TENDERO

El verano es tiempo adecuado para el descanso, para la familia, para leer, para rezar, para poder dedicarse a tareas que nos gustan y relajan, pero solemos descuidar el resto del año. Este verano, en los días que he podido disfrutar en mi pueblo de origen, he tenido la suerte de vivir varias experiencias sencillas y gratificantes. Comparto tres de ellas.
Dialogando con un conocido de la juventud, con quien compartí calurosos partidos de baloncesto en las tardes de veranos ya lejanos, me contó su experiencia en estos últimos años, a raíz de una grave enfermedad. Parece que todo iba mejorando, gracias a Dios, pero me confesó que esta enfermedad había cambiado su vida, y no solo en el aspecto físico. Me dijo que había cambiado su forma de ver las cosas y las personas, de vivir las dificultades cotidianas, su forma de relacionarse con Dios; esta experiencia le había cambiado a mejor, le había acercado más a Dios de forma sencilla y vital.
Aunque todos los días predicaba la Palabra de Dios a mis paisanos en la Eucaristía, daba gracias a Dios porque él también me hablaba a mí en la experiencia de sus hijos, de mis hermanos. Dios no deja de actuar en la vida de cada uno de nosotros, y es reconfortante ver cómo las dificultades nos transforman, nos hacen más humanos, más religiosos.
Otra sencilla experiencia, más personal, vino de una constatación física. Cada día, desde mi casa a la ermita, debía pasar por las mismas calles, dos veces: por las mañanas, para celebrar la Eucaristía; por las tardes, para pasar un tranquilo rato de oración ante el Santísimo con las religiosas y otros fieles. La última calle por la que debía pasar cada día se llama calle de La Verónica.
¡Qué bella coincidencia! Mi camino hacia Cristo pasaba por la calle de la Verónica: esto me ayudó a recordar que, en la Eucaristía y en la oración, lo que debía buscar era el rostro de Cristo, su faz entregada por amor. Cuántas veces pasa él a nuestro lado, y no siempre con los signos de la alegría y la victoria; cuántas veces sufre a nuestro lado. Quiera Dios que su rostro quede dibujado en nuestro corazón y en nuestra vida, que nos parezcamos a él, que seamos presencia de su semblante de Pastor en medio de nuestros hermanos.
“La noche es tiempo de salvación”, reza uno de los himnos litúrgicos de Vísperas. También “el verano es tiempo de oración”, de salvación, oportunidad para acercarnos a aquel que nos ha amado, aquel a quien prometimos seguir por siempre.
Es el mayor tesoro que los creyentes tenemos: el rostro del Amigo grabado con la fe en lo profundo de nuestro corazón.
La tercera experiencia también tiene que ver con la ermita en la que celebrábamos la liturgia y orábamos. Fue en el atrio, después de una eucaristía. Una familia a quien yo no conocía se acercó a mí: eran peregrinos llegados de fuera que querían agradecer la palabra y el pan que habían compartido con nosotros aquella mañana.
Me hicieron una petición algo extraña: un familiar suyo estaba a punto de ser operado en una lejana ciudad española. No me pidieron solo que rezara por ese familiar: quisieron que le enviara unas palabras de aliento y oración para los momentos difíciles que estaba a punto de afrontar. Gracias a los teléfonos móviles, en un instante grabé un mensaje a las puertas de la ermita del Cristo, a las puertas de la eucaristía recién celebrada.
Es un gozo saber que nuestras palabras llegan más allá de lo que nosotros podemos alcanzar a conocer. Nos lo dijo el Señor hace muchos años: “Salió el sembrador a sembrar… es la semilla que crece por sí sola”.
La Iglesia es una comunión y, por ello, nos atrevemos a pedir oraciones unos por otros, aunque no nos conozcamos; la Iglesia es una comunión y, por eso, las palabras de un sacerdote desconocido pueden ser sencillo consuelo del Espíritu en medio de la prueba.
Dichoso verano, que no solo trae calor y descanso, sino rumores de Dios que no deja de cuidarnos cada día, siempre con la misma ternura y sencillez.