LA IGLESIA Y EL FÚTBOL

MANUEL PÉREZ TENDERO

«El fútbol es un estado de ánimo». He escuchado esta expresión muy a menudo en los comentaristas de los partidos de fútbol. En estos días se está jugando la Eurocopa de naciones; también, la Copa América; supongo que también se estarán jugando sendas copas en otros continentes.

San Pablo utilizó el ejemplo del deporte para hablar de la vida cristiana; en concreto, se refería a los atletas de los juegos Ístmicos que se desarrollaban en Corinto. También utilizaron el deporte para hablar de espiritualidad los Santos Padres y muchos filósofos, como el español José Ortega y Gasset.

Vamos a atrevernos a hacer algo parecido con la expresión que citábamos al inicio y que es recurrente en boca de los comentaristas. Normalmente, se utiliza para justificar cómo cambia un equipo de estilo de juego cuando ha recibido un gol o cuando ha sucedido otra circunstancia. Muchos equipos modestos son capaces de vencer a equipos plagados de figuras, precisamente, por su fuerza de voluntad, por el estado de ánimo del equipo.

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CON JESÚS EN LA POPA

MANUEL PÉREZ TENDERO

Uno de los signos principales de la grandeza de Dios es su dominio sobre la naturaleza: él es el Creador y el que gobierna todo con su poder, poniendo la naturaleza al servicio del hombre. Por eso, cuando Jesús acalla la tormenta desde una pequeña barca en el lago de Galilea, sus discípulos se admiran y se preguntan quién era aquel hombre, que ejerce el poder del mismo Dios.

Me gustaría leer el milagro de la tempestad calmada desde tres perspectivas complementarias: una pregunta humana, un reto para los creyentes y un horizonte misionero.

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UN GRANO DE MOSTAZA

MANUEL PÉREZ TENDERO

El cedro forma parte de la bandera del Líbano. Desde los tiempos bíblicos, este árbol ha simbolizado la fecundidad de aquella tierra y ha servido como ejemplo para definir la grandeza y la fortaleza. Son numerosos los textos bíblicos que nos hablan de los cedros del Líbano: el justo se parece a este árbol, porque está firme en la casa del Señor, bien plantado y regado en los aledaños del templo.

En otras ocasiones, el cedro del Líbano sirve para expresar el orgullo de algunos dirigentes; frente a ellos, el Señor promete ensalzar los pequeños árboles: lo pequeño es siempre preferido en la tradición bíblica.

También Jesús habló de árboles en su predicación. Uno de los ejemplos más utilizados por el maestro de Nazaret para explicar el Reino es el de la semilla, con sus muchos matices.

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ALARGAR LA MANO

MANUEL PÉREZ TENDERO

«La mujer que me diste como compañera me ofreció del fruto, y comí». Es la respuesta que Adán dio a Dios para justificar su pecado. Desde Adán hasta hoy, todos buscamos chivos expiatorios para no afrontar la propia culpa, siempre son los demás los responsables de todo lo malo que nos sucede. En muchos casos, buscamos a los culpables en las personas más cercanas: «la mujer que me diste como compañera», los hijos, los padres, el marido, los hermanos, los compañeros de trabajo…

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EN MEMORIA MÍA

MANUEL PÉREZ TENDERO

El significado de la Eucaristía cristiana, nacida en la Última Cena, está anunciado en el sacrificio de alianza que Moisés realizó en el desierto, en el monte Sinaí, en presencia de todo el pueblo, camino de la tierra prometida.

En aquella ratificación de la alianza hubo, ante todo, tres elementos: el sacrificio, la alianza y los mandamientos que Dios le daba al pueblo. El sacrificio, rociando con la sangre a todo el pueblo y al documento, sirve para ratificar la alianza, para sellarla; por otro lado, los mandamientos son el contenido de esa alianza, aquello a lo que el pueblo se compromete para mantenerse fiel al pacto con el Dios que le ha sacado de Egipto y lo ha elegido.

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VIVIENDO LA TRINIDAD

MANUEL PÉREZ TENDERO

Para el libro del Deuteronomio, el monoteísmo es la raíz del moralismo bíblico: porque solo hay un Dios se deben cumplir sus mandamientos. La alianza, la relación con Dios, tiene como contenido el cumplimiento de su voluntad. Sin ello, la alianza se rompe y el pueblo será expulsado de la Tierra Prometida.

La fe bíblica, por tanto, no es un conjunto de afirmaciones teóricas sobre el ser de Dios, sino la afirmación de su presencia, de su cercanía al pueblo, con la llamada continua a la responsabilidad.

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LA LENGUA QUE NOS UNE

MANUEL PÉREZ TENDERO

Tengo entre mis manos una edición del Nuevo Testamento y el libro de los Salmos en lengua occitana, en aranés. Me lo regaló su autor cuando compartimos eucaristía y fe en los preciosos valles pirenaicos que se abren desde España hacia Francia.

La presentación de esta edición está firmada por el arzobispo de Urgell en el día de Pentecostés del año 2012. Esto es Pentecostés: la Palabra de Dios extendida en todas las lenguas del mundo.

Aquella mañana en Jerusalén, cincuenta días después de la Pascua, cuando la primavera empezaba a dar paso al verano, el fruto más claro de la efusión plena del Espíritu fue la capacidad de hablar en lenguas por parte de los apóstoles. ¿Qué significa este carisma del don de lenguas? Lo podemos interpretar, al menos, de tres maneras diferentes.

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SU ASCENSIÓN Y NUESTRA MISIÓN

MANUEL PÉREZ TENDERO

La ascensión de Jesús a los cielos significa, ante todo, la exaltación de su humanidad, la victoria definitiva sobre la muerte. En palabras de san Pablo, aquel que se rebajó hasta someterse a una muerte de cruz es ahora exaltado por Dios, constituido Señor de toda la creación.

Pero parece una exaltación oculta, casi privada. Como dirían los primeros cristianos, aún no vemos de forma explícita que todo le haya sido sometido a Jesús de Nazaret.

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