EL CARMELO

MANUEL PÉREZ TENDERO

Monte Carmelo

El monte Carmelo es una pequeña cadena que penetra en el mar Mediterráneo formando la bahía de Haifa. Por su cercanía al mar, es lugar de vegetación abundante y, por ello, ha estado ligado desde la antigüedad al culto de los dioses cananeos. Entre sus pequeñas montañas se forman algunos valles, propicios para los asentamientos humanos.

Del monte Carmelo provienen los restos más antiguos de un ser humano en Oriente Próximo; más tarde, fue querido por egipcios y cananeos: aparece mencionado en los anales del faraón Tutmosis III como un «monte santo».

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BALANCE Y DISCERNIMIENTO

MANUEL PÉREZ TENDERO

Está en san Mateo, aunque su estilo se acerca mucho al de san Juan: se trata de unas palabras de Jesús que hablan de la intimidad entre el Padre y el Hijo; solo por revelación podemos acceder al misterio más íntimo de Dios: el Padre nos revela al Hijo; el Hijo, al Padre. Se nos dice, también, que esta revelación solo es dada a los sencillos, no a los sabios y entendidos. La gracia resplandece, precisamente, en aquellos que menos merecen, en quienes no tienen méritos ni capacidad para conseguir por sus fuerzas lo que solo puede llegar como regalo.

Intimidad, revelación, sencillez y, por fin, llamada al acercamiento: Jesús, como la Sabiduría del Antiguo Testamento, llama a todos para que nos acerquemos a él, para encontrar nuestro descanso. Gracias a su sencillez de corazón, a su humildad, puede consolar a todos los agotados y vencidos.

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EL REINO Y LA IGLESIA

MANUEL PÉREZ TENDERO

El evangelio según san Mateo presenta cinco discursos de Jesús a lo largo de su vida pública. Esta distribución, propia del primer evangelista, es una forma de distribuir las enseñanzas de Jesús de una forma pedagógica y fácil de transmitir y recordar. Con el número cinco, por otro lado, san Mateo nos invita a relacionar a Jesús y su mensaje con Moisés y los cinco libros de la Ley: Jesús ha venido a traer una nueva ley como contenido de la alianza definitiva que ha establecido con su sangre.

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EL MIEDO

MANUEL PÉREZ TENDERO

«Te he oído andar por el jardín y he tenido miedo, porque estoy desnudo; por eso me he escondido». En los orígenes de la humanidad, después de escuchar a la serpiente y comer del árbol prohibido, el ser humano ve su desnudez y se avergüenza; su reacción primera es ocultarse. Sentirse desnudo es saberse mirado, descubierto en toda nuestra debilidad y miseria.

El miedo es una de las experiencias más universales del ser humano, ha entrado en la historia desde los orígenes y atenaza a los hombres y los pueblos en todas las épocas.

El objeto del miedo puede ser muy variable y es diferente, también, la hondura del temor y la capacidad de paralizarnos. El miedo de Adán tiene que ver con el descubrimiento por parte de los demás de su propia miseria. Al comer del árbol, se les han abierto los ojos a Adán y Eva y se ha visto desnudos, frágiles, vulnerables.

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LIBRES PARA OBEDECER

MANUEL PÉREZ TENDERO

En el corazón del libro del Éxodo se relata la alianza de Dios con el pueblo de Israel. Sucedió en el monte Sinaí, cuya localización no es segura. La lógica de esta alianza es muy interesante y creo que nos enseña muchas cosas de la religión y de la vida humana. Estamos en el capítulo diecinueve del segundo libro de la Biblia.

A través de un mediador, Moisés, Dios se dirige a todo el pueblo. En un primer momento, son recordados los hechos que acaban de acontecer: Dios ha liberado a Israel de Egipto y lo ha conducido, a través del desierto, a su montaña santa. La meta de la liberación no es el desierto, sino el encuentro con Dios: «Os he llevado sobre alas de águila y os he traído a mí».

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LA SABIDURÍA POR LAS CALLES

MANUEL PÉREZ TENDERO

Alfombras, toldos, balconeras, tomillo, pétalos: todo es poco cuando el mayor tesoro de los creyentes recorre nuestras calles. Cientos de años llevamos ya celebrando la festividad del Cuerpo y la Sangre de Cristo.

Ante todo, esta celebración significa un canto de alabanza pública al Dios que nos quiere salvar a todos. Alabanza y universalidad: dos claves fundamentales de esta fiesta. El tesoro eucarístico de la Iglesia no nos pertenece a los creyentes: nos habita en misión, para que llegue a otros, para que llegue a todos. La dimensión católica y pública de la fe es una de las características originales y perennes del cristianismo; como lo es, también, la alabanza a Dios como finalidad de todo lo que hacemos y vivimos.

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GENERAR ESPERANZA

MANUEL PÉREZ TENDERO

María de Nazaret, desposada con José, es el gran signo de fecundidad en la historia. Siendo virgen, concibió y dio a luz al Hijo único de Dios, engendrando para el mundo la salvación definitiva.

Su virginidad, que parecía una dificultad para su misión, se convirtió en la única posibilidad para cumplirla, porque iba a ser obra absoluta del Espíritu.

Después de haber finalizado los cincuenta días de Pascua y antes de celebrar el domingo del Cuerpo y la Sangre de Cristo, la Iglesia nos propone este domingo el misterio más profundo del cristianismo: la Santísima Trinidad. Por ser el gran misterio que desborda al creyente por completo, la Iglesia quiere que nos fijemos en esta jornada en un grupo de cristianos muy peculiar, aquellos que se entregan a la vida contemplativa. Los monjes y las monjas de clausura son un signo vivo del misterio de Dios.

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COMO LLOVIDO DEL CIELO

MANUEL PÉREZ TENDERO

En la tierra manchega desde la que escribo llevaba mucho tiempo sin llover; por fin, hemos recibido el regalo de unos días cargados de agua venida del cielo. Coinciden estos días con la festividad de Pentecostés.

La lluvia es uno de los signos más hermosos de lo que significa el Espíritu de Dios para nuestra vida y nuestra fe.

Lo es, en primer lugar, porque llega como regalo del cielo que nosotros no podemos provocar: aprendemos a pedir con fe y a esperar con paciencia la llegada del don.

La fiesta judía de Pentecostés celebra el acontecimiento del Sinaí, en tiempos de Moisés: en la montaña sagrada, al hacer alianza con su pueblo elegido, Dios le regala al pueblo el más hermoso don, la Torah, la ley, las normas para poder acertar en los caminos de la vida.

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TESTIGOS DEL AMIGO

MANUEL PÉREZ TENDERO

Un pequeño diálogo entre Jesús resucitado y sus discípulos precede el acontecimiento de la ascensión. Lo narra el evangelista san Lucas al comenzar su segundo libro, dedicado a los orígenes de la Iglesia, el libro de los Hechos de los Apóstoles.

Creo que este diálogo breve, que intenta responder a uno de los problemas más importantes del cristianismo primitivo, es de una enorme actualidad.

El Maestro y los suyos están comiendo juntos: la fracción del pan es lo que pone en comunión a los discípulos con Jesús y es el lugar en el que se construye la Iglesia; es ahí, también, donde se discierne el momento y se aprenden de Jesús las claves para vivir cristianamente.

Los discípulos expresan sus expectativas: «¿Es ahora cuando restableces el Reino de Israel?». Jesús responde a esa pregunta cerrando toda elucubración sobre el tiempo final y cambiando esta inquietud de los discípulos por una nueva perspectiva: «No os toca a vosotros conocer el tiempo y el momento que el Padre ha fijado con su propia autoridad; al contrario, cuando recibáis el Espíritu Santo, seréis mis testigos en Jerusalén, en Judea y Samaría, y hasta los confines del mundo».

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SAN ISIDRO

MANUEL PÉREZ TENDERO

El Ángelus, Cuadro de Jean-François Millet

El mes de mayo está lleno de romerías dedicadas a la Virgen en muchos de nuestros pueblos; pero también asoma un santo en el corazón de este mes tan mariano: san Isidro, labrador. Aunque ha disminuido, la agricultura es un sector fundamental en nuestra sociedad y san Isidro aparece como patrono y protector de los trabajadores del campo. Una de las intenciones por las que no dejamos de pedir su intercesión es la valiosa lluvia, que tanto escasea en algunas latitudes.

Mirando el misterio del cristianismo desde san Isidro y la agricultura, se me ocurren dos sencillas reflexiones.

La carta de Santiago, para hablar de la paciencia, nos pone el ejemplo de los agricultores. La semilla necesita tiempo para crecer: el trabajo del campo es una preciosa pedagogía de la paciencia, de los procesos de la vida; todo tiene su momento, el hombre debe adecuarse a los ritmos de la naturaleza y a los procesos de las semillas.

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