
No sabemos nada de la historia de los vecinos de José, en Nazaret. Es muy poco también lo que nos ha llegado sobre la vida de las familias sacerdotales de Jerusalén. Algo más sabemos de Herodes, que reinaba en Judea como cliente del Imperio romano en su extremo más oriental. También tenemos algunas noticias de Augusto, que empezaba a ser divinizado por todo el Mediterráneo.
Normalmente, se cuentan las historias de los grandes hombres; buenos hombres algunos, cargados de virtudes; otros, en cambio, déspotas de sus propios conciudadanos. Solo pasan a la historia los que han triunfado. Desde antiguo hasta la actualidad, parece que la historia la han construido las personas que han detentado el poder. ¿A quiénes se recordará, de los que vivimos en el presente, en tiempos venideros?
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