El viernes pasado pude participar en unas Jornadas sobre el Holocausto judío, organizadas por el Ateneo de Almagro. La primera conferencia, sobre la Singularidad del Holocausto, nos dejó a todos con una sensación muy grande de tristeza y silencio, ante el drama que todos conocemos, pero al que nunca nos acostumbramos. Una cosa quedó clara: el Holocausto es un genocidio, un crimen contra la humanidad, que posee una singularidad propia, en la que los dirigentes de un pueblo «civilizado» decretaron el exterminio de millones de personas por la sola razón de su raza.
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