LA FE DE LA EXTRANJERA

MANUEL PÉREZ TENDERO

En algún texto del Antiguo Testamento, asistimos a lo que parece una especia de “conversión” de Dios. En los profetas, por ejemplo, aparece el verbo “arrepentirse” aplicado a Dios que estaba a punto de castigar a su pueblo. Es significativo, sobre todo, el caso de Moisés, que intercede ante Dios para que no destruya al pueblo en el desierto por su pecado: parece más misericordioso Moisés que el mismo Dios.

Es evidente que estos textos no quieren decir que Dios cambie de parecer en sus planes; más bien, nos presentan una preciosa idea de la misericordia de Dios desde expresiones y formas de pensar humanas. Con Moisés, también aparece la importancia de la mediación del hombre en la súplica a favor del pueblo: Dios quiere suscitar en nosotros sentimientos de misericordia para con los hermanos.

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