LA TENTACIÓN DEL PODER

MANUEL PÉREZ TENDERO

Malaquías es considerado el último de los profetas escritores del Antiguo Testamento. Uno de los temas principales de su predicación es la crítica a los sacerdotes de su época: no ejercen bien su servicio en el templo y tampoco llevan una vida adecuada a su función. Este domingo leeremos uno de los oráculos de Malaquías contra los sacerdotes. Esta lectura sirve de trasfondo a la crítica que Jesús hace a los escribas y fariseos de su tiempo; en este caso, se trata de los dirigentes religiosos laicos del pueblo elegido: se han sentado en la cátedra de Moisés, pero no cumplen lo que enseñan. Les gusta, ante todo, el protagonismo: que los salude la gente por las calles, vestir de una forma llamativa, ocupar los primeros puestos en las sinagogas y en los banquetes; les gusta, también, recibir títulos: Rabí, jefes, padres.

Además de criticar esta actitud en los escribas, Jesús pretende una enseñanza positiva para sus discípulos: este estilo no puede existir entre ellos, porque nadie es jefe ni maestro, solo Jesús; nadie es padre, solo Dios. Jesús quiere que su Iglesia sea testimonio ante el mundo de fraternidad.

¿Qué podemos decir de estas críticas de Malaquías y Jesús? ¿Se trata de una cuestión del pasado, o también tienen un mensaje que transmitir al presente? Al proclamarlas en la asamblea litúrgica, la Iglesia da por supuesto que nos dan un mensaje también a nosotros, hoy y siempre.

Yo invitaría a hacer una triple lectura, aplicando estas críticas a tres ámbitos de nuestra vida.

En primer lugar, se puede hacer una lectura en clave social, civil. Ayer como hoy, el poder seduce y son muchos los que lo utilizan para su propio provecho. Con Jesús, aprendemos a ser libres frente a los poderosos; nadie, en el fondo, es nuestro padre ni nuestro maestro: solo Dios, solo Jesús. Tiene que haber gobernantes, personas con autoridad, tendremos que obedecerlos según la justicia, pero no son jefes nuestros ni salvadores. El endiosamiento de los poderosos no es algo nuevo en la historia, aunque ahora –a diferencia de los emperadores romanos y sus antecesores helenistas– se realice de forma secularizada.

Por desgracia, los poderosos consiguen a menudo lo que pretenden: ser protagonistas principales de nuestra vida, aunque sea para que estemos siempre criticándolos. Hay vida más allá de la política, hay noticias más allá de las informaciones que generan los gobernantes. La verdadera religión, desde el tiempo de los profetas, ha sido siempre un ámbito de libertad frente al poder.

En segundo lugar, los textos bíblicos de este domingo también se pueden aplicar al ámbito eclesial; es más, este es el ámbito en el que nacieron: la autoridad religiosa. El poder también nos puede seducir dentro de la Iglesia; como el papa suele denunciar a menudo, el clericalismo es una tentación que siempre ha estado ahí y la «carrera eclesiástica» es una lacra para la verdadera autoridad entre los cristianos. El problema, tal vez, no está en las personas que quieren medrar y conseguir el poder –siempre los ha habido y siempre los habrá–, en aquellos que, como los escribas, desean ser protagonistas en todo y ocupar siempre los primeros puestos, recibiendo de los demás títulos honoríficos: el problema es también de todos los cristianos que, a menudo, participamos en este juego y fomentamos la quiebra de la fraternidad, dando más importancia a los hermanos que ostentan ciertos títulos y olvidando a los menos importantes, contradiciendo así el mensaje de Jesús.

El Evangelio está lleno de llamadas a la humildad y el servicio, sobre todo para aquellos que son ministros, pero no es fácil superar la mundanidad que siempre acecha.

En tercer lugar, las críticas de Jesús profeta también se pueden aplicar a todos nosotros, aunque no tengamos ningún puesto importante. Todos somos tentados por el protagonismo y los deseos de ser reconocidos, a todos nos gusta que nos reserven sitio y nos cuesta ceder en ciertas cuestiones y ocupar los últimos puestos. La humildad es siempre un reto para nuestra fe y para nuestro camino humano; las palabras de Jesús no se refieren solo a los demás: también yo necesito convertirme, también yo tengo que aplicarme el mensaje de Jesús para no dejar de caminar según su estilo, a su lado.

Una respuesta a “LA TENTACIÓN DEL PODER

  1. Avatar de Patricia sabate Patricia sabate 5 de noviembre de 2023 / 10:48 pm

    Muchas gracias Padre Manuel excelente !!!

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