MANUEL PÉREZ TENDERO

Un anuncio aparentemente contradictorio será proclamado en las lecturas bíblicas de este segundo domingo de Adviento.
El profeta Isaías, por un lado, nos habla de consuelo: se debe consolar al pueblo desterrado, porque ya ha pagado con creces por su pecado; comienza una nueva etapa de restauración, de regreso a la patria, de reconstrucción y paz. El consuelo es la actitud espiritual de esta nueva etapa que sucede al exilio.
Por otro lado, el último de los profetas, Juan el Bautista, predica la conversión y realiza un signo de arrepentimiento en las aguas del Jordán: el bautismo. El pueblo debe reconocer su pecado para preparar los caminos a la llegada del Señor, debe purificarse para encontrarse con el Dios de la alianza, porque irrumpe ya el Reino prometido.
Seguir leyendo