EL EXILIO Y LA CRUZ

MANUEL PÉREZ TENDERO

El exilio de Israel en Babilonia, quedando el templo de Jerusalén completamente destruido, es el acontecimiento más dramático de la historia que relatan los textos del Antiguo Testamento. Según los mismos textos bíblicos, la causa de este drama fue el pecado repetido por parte del pueblo que, infiel a la alianza, pierde la tierra que recibió en virtud del pacto que Dios hizo con su pueblo en el Sinaí.

El pecado no fue algo instantáneo, ni quedó reducido a algunos dirigentes de la nación: todos los estamentos del pueblo fueron culpables y el pecado se prolongó durante siglos. El Dios de la alianza no dejó de enviar profetas para intentar evitar el desastre, para llamar a los dirigentes a la conversión y al pueblo a enderezar el camino, pero fue en vano. Al final, nos dice el texto bíblico, que «ya no hubo remedio».

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