PIEDRA Y PASTOR

MANUEL PÉREZ TENDERO

«La piedra que desecharon los arquitectos se ha convertido en la piedra angular»: esta frase de los Salmos sirvió a los primeros cristianos para comprender el misterio pascual de Jesús. Rechazado como Mesías por las autoridades religiosas y políticas –los arquitectos– y llevado a la muerte, Dios lo ha convertido en piedra angular del nuevo templo que está construyendo, lo ha resucitado para instituir la Iglesia de los creyentes.

Esta expresión no sirve solamente para aplicarla al pasado: también en el presente, los arquitectos de este mundo rechazan a Jesús de Nazaret y construyen un mundo sin Dios, una sociedad sin religión, sin mediador, sin salvador. Pero Dios sigue actuando, continúa construyendo un Reino que, comparado con un edificio, tiene en Jesús la piedra clave, angular; él es la esencia de ese Reino, el futuro de la humanidad.

Otros textos bíblicos nos hablan de Jesús como roca y cimento sobre el que se construyen la fe y las relaciones humanas. El sentido es el mismo: Jesús de Nazaret es cimiento y clave, arquitecto y fundamento de toda construcción que quiera durar hasta la vida eterna.

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