INVITADOS

MANUEL PÉREZ TENDERO

El banquete es uno de los símbolos universales en la historia de la humanidad. Su relación con la sabiduría es también frecuente. Siglos antes de que Platón escribiera su famoso diálogo con este título, el libro bíblico de los Proverbios nos presenta la Sabiduría personificada preparando un banquete para instruir a los hombres en los caminos de la prudencia. Es la lectura que podremos escuchar en las iglesias este domingo.

Lo importante es el banquete, donde tiene una especial significancia el vino; pero llama la atención que, para preparar ese banquete, la Sabiduría empieza construyendo una casa con siete columnas. La construcción de una casa es tarea de más envergadura que la preparación de un banquete: desde ahí podemos comprender la importancia de este banquete que la Sabiduría ofrece.

La mención de la casa puede ser una referencia a la casa del maestro, donde los alumnos se acercan para aprender sus materias; la Sabiduría sería el gran maestro, con casa propia, que a todos nos invita a frecuentar sus lecciones. Pero parece una casa demasiado grande y solemne, con las siete columnas embelleciendo el conjunto. Podría tratarse, entonces, de una referencia al templo de Jerusalén, donde, según la tradición, habita la Sabiduría divina. De esta manera, el libro de los Proverbios nos estaría invitando a asistir al templo: allí, no solamente se ofrecen sacrificios y se oficia el culto, sino que se aprenden lecciones de vida de parte de Dios mismo. Siglos más tarde, Jesús dirá que todos somos discípulos de Dios.

La Sabiduría ofrece caminos de sensatez y prudencia. Con los alimentos del banquete se simbolizan las virtudes fundamentales que nos ayudan a acertar en la vida. El pan y el vino, de forma particular, son los manjares principales que representan lo que la Sabiduría nos aporta. De esto se trata: de llevar una vida plena y feliz: “Dejad la inexperiencia y viviréis”.

Este discurso sapiencial es una preciosa profecía del misterio de la Eucaristía. En la celebración cristiana, Jesús de Nazaret, que es la Sabiduría en persona, nos ofrece su propio banquete para alimentar nuestro camino. Con su Palabra, nos enseña sensatez y, con su pan y su vino, nos ofrece la vida en plenitud. En la Eucaristía, el signo y lo significado se unen: Jesús nos da sabiduría con su palabra, pero también ofrece pan físico y vino real, como alimento nuevo de parte de Dios que produce en nosotros vida eterna.

Uno de los elementos más significativos del poema sapiencial es el envío de criados, de parte de la Sabiduría, para invitar a todos al banquete. También aquí encontramos una referencia anticipada al ministerio de Jesús de Nazaret: él también envío discípulos para invitar a todos al banquete del Reino, él también utilizó ese imperativo sapiencial –“¡Venid!”– para llamar a todos a participar en su vida.

¿No es esta una de las claves de la existencia de la Iglesia? ¿Qué es la catequesis sino un grito lanzado a todos, por medio de sus discípulos, para que acudan a la mesa del Pan y la Palabra? Jesús lo dijo explícitamente en la parábola de los invitados a la boda.

La misión de la Iglesia no consiste en organizar actividades para entretener a la gente, sino servir el banquete de Jesús. La misión de los criados es que todos acudan al banquete del Maestro, que se encuentren directamente con él en esa casa que se ha construido, que escuchen, que coman y beban el pan y el vino nuevos que nos han llegado de parte de Dios.

No parece que son muchos los que acuden al banquete. ¿Será que los criados no están cumpliendo su misión? ¿Será que todos prefieren los caminos de la insensatez y rehúsan las sendas estrechas de la prudencia? ¿No le gusta a este mundo el sabor de la Sabiduría? Ya decían los profetas que el pueblo abandona a Dios, fuente de aguas vivas, y se construye aljibes, aljibes agrietados que no retienen el agua.

¿Habrá que renovar el menú? ¿Tendremos que adornar la casa para que resulte más atractiva? ¿Habrá que desistir de invitar a todos? ¿O habrá que renovar el ímpetu del envío y transmitir con más pasión la invitación?

Una de las claves del éxito de la misión está en el convencimiento con que los criados invitan a todos al banquete: si nosotros hemos gustado el precioso sabor de la Sabiduría, si nos encanta el banquete eucarístico, si participamos de él con renovado entusiasmo, es posible que lo transmitamos de forma profundamente atrayente.

Una respuesta a “INVITADOS

  1. Avatar de Manuel Núñez Lopez Manuel Núñez Lopez 18 de agosto de 2024 / 12:37 pm

    Jesus descubre el origen trinitario de este banquete…el Padre nos convoca, el Hijo invoca y el Espiritu Santo hace eficaz esta conversión para entrar en el Reino de Dios…me siento llamado a participar de este misterio que nos hace hijos de tan digna Casa…gracias Señor.

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