MANUEL PÉREZ TENDERO

En el antiguo imperio bizantino, el año civil comenzaba el día uno de septiembre. Todavía hoy, en las iglesias de tradición bizantina, el año litúrgico comienza este mismo día.
Este comienzo está relacionado con otras culturas que también celebraban en estas fechas el inicio del año; por ejemplo, en el mundo babilónico o cananeo. En el calendario judío, todavía hoy, el comienzo del año se celebra también en otoño. La causa de todo ello es la importancia del ciclo agrícola: termina el verano y la recogida de sus últimos frutos, sobre todo la vendimia en la cultura mediterránea; por otro lado, comienza un nuevo año agrícola con la siembra de los cereales que se han de cosechar el verano siguiente.
La tradición de la Iglesia bizantina celebra desde hace siglos el nacimiento de la Virgen María el día ocho de septiembre. Los comienzos de esta fiesta se sitúan en Jerusalén, debido a la tradición que recuerda la casa donde nació la Virgen –la casa de Ana y Joaquín– en las cercanías del templo de Jerusalén. Todavía hoy se puede visitar la preciosa iglesia medieval de santa Ana en aquel lugar, así como el lugar contiguo en el que los ortodoxos celebran el mismo acontecimiento. La puerta de la ciudad que está al lado, la puerta de san Esteban, es llamada por los árabes «puerta de los padres de María».
Esta fiesta pasó a todo el mundo bizantino en época del emperador Justiniano (siglo V). En Roma, también se empezó a celebrar siglos más tarde, pero nunca ha tenido la importancia que en Oriente. De hecho, oficialmente, no es considerada una de las fiestas principales de precepto en la Iglesia latina. En cambio, son muchos los pueblos que celebran, precisamente en este día, sus fiestas patronales en honor de la Virgen María.
La tradición litúrgica ha querido relacionar el nacimiento de la Virgen María con el comienzo del año. ¿Por qué el día ocho y no el día uno? Por motivos también simbólicos: el ocho es el número del cristianismo, el día que viene después de la semana de siete días, símbolo del Antiguo Testamento. Por otro lado, el siete representa la creación de este mundo nuestro que se renueva año tras año; el octavo día, después del sábado, es el día en el que Jesús resucitó; por eso representa el comienzo de la nueva creación, de un tiempo nuevo marcado por la vida eterna.
¿Cuándo comenzó esta vida a resplandecer? Ciertamente, en Pascua, en primavera, aquel primer día de la semana en el que los discípulos encontraron el sepulcro vacío. Pero, ¿dónde está el origen de esta vida que ahora triunfa en plenitud? ¿Cuáles son las raíces de la novedad del Resucitado? Todo comienza con María, la Madre, ella es el verdadero prólogo de la historia de la salvación que nos llega con la biografía de su hijo Jesús.
El año nuevo, la semana nueva, el tiempo definitivo, tienen en María su raíz, porque de ella nacería Aquel que inauguraría la nueva creación.
En nuestra cultura, aunque el año civil comienza en enero, es ahora cuando se retoma la actividad laboral después del verano; en estos próximos días comienza un nuevo curso para todos nuestros niños y jóvenes. Es ahora, también, cuando comienza un nuevo curso pastoral en nuestras parroquias.
Como hemos dicho, muchos de nuestros pueblos celebran sus fiestas patronales y ferias: es el final apoteósico del verano para poder comenzar de nuevo el trabajo que nos configura.
Con la Iglesia bizantina, con la devoción popular de nuestras gentes, somos invitados a poner el nuevo curso bajo el signo del nacimiento de María de Nazaret. Ella fue la tierra buena en la que se sembró la Palabra y dio fruto abundante. María es la Iglesia, es figura de cada uno de nosotros: su vida ha comenzado para ser tierra fecunda que dé a luz para el mundo el Verbo de la vida. ¿No tenemos que ser esto mismo también nosotros? ¿No está llamada la Iglesia, año tras año, a ser comunidad virginal a la escucha de la Palabra, para regalarle al mundo la salvación de Cristo y el tiempo nuevo de la salvación?
Programamos, con María, el nuevo curso que comienza.
…y acabar con Jesus artífice de nuestra salvación…felicidades en tu día Santa Madre origen de todas las gracias…bienaventura por siempre eres luz y guia en nuestro caminar hacia El Señor…
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Linda reseña Padre Manuel de la calebracion de la vida de Maria, nuestra madre Santisima, que dijo si , para ser la tesorera de las gracias y la poderosa intercesora con su inmaculada concepcion de los ruegos que presentamos a nuestro Señor y redentor.
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