EL COLOR DEL FUTURO

MANUEL PÉREZ TENDERO

Hemos comenzado, un año más, el tiempo de Adviento. El Adviento tiene que ver con la anticipación: este año, he tenido la suerte de poder anticiparme comenzando a celebrar el Adviento ayer, sábado, por la mañana. Lo hice con un grupo de ancianos: de forma habitual, celebramos la eucaristía en la residencia en la mañana del sábado.

Nuestra asamblea estaba llena de límites: apenas un par de ellos se podían poner de pie. En el comentario a la palabra de Dios, les preguntaba sobre el futuro: cómo veían ellos el futuro de nuestra sociedad y su propio futuro personal. La palabra “negro” era la más repetida; una de las ancianas se atrevía a decir que lo veía “gris”.

La pedagogía de la liturgia también nos habla de color al pedirnos que nos revistamos del color morado para la celebración eucarística. Hemos pasado del verde del tiempo ordinario –pasando por el blanco de la solemnidad de Jesucristo, Rey del universo– al morado cuaresmal en este tiempo de Adviento.

El estilo con el que vivimos el presente depende mucho del color con el que atisbamos nuestro futuro. Las expectativas influyen mucho en nuestra manera de vivir: la ilusión y la motivación que nos impulsan dependen mucho de qué es lo que esperamos del mañana.

En una residencia de ancianos, tal vez como en ningún otro lugar, el presente se presenta gris, cargado de limitaciones, y el futuro se atisba negro, con la perspectiva de una muerte cercana. Ahí es donde se sitúa el sentido profundo del Adviento.

Una vez más, tenemos que repetir que los creyentes, al mirar al futuro, vemos ante todo una presencia, un rostro. El final no es el dolor, la limitación, la muerte: el final es él, su rostro iluminado que nos llena de luz. Jesús de Nazaret resucitado es el sol que está amaneciendo y llena nuestra noche con el limpio resplandor del alba.

No vemos aún el sol, pero gozamos ya de su luz: su presencia se adelanta gracias a la fe. Hemos pasado de las tinieblas a la luz porque el sol está llegando de forma inexorable a nuestra historia. Desde su primera carta, san Pablo nos dice que somos “hijos de la luz”, “hijos del día”.

El creyente no está esperando la muerte, sino la llegada del Hijo del hombre. Si la muerte nos visita mientras esperamos, no tememos, porque nuestra espera es más fuerte que la misma muerte, la llegada del Señor es el acontecimiento más firme del futuro: «Cielo y tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán».

Adviento significa “venida”, que tiene un matiz muy diferente al de la “ida”; no somos nosotros los que nos dirigimos hacia Jesús a través de la muerte: es él quien está viniendo a nuestro encuentro. Nuestro esfuerzo y nuestro camino hacia él están precedidos por su camino hacia nosotros. Por eso, su llegada no depende fundamentalmente de nuestro esfuerzo, su cercanía a nosotros no depende de lo que nosotros hayamos avanzado: él avanza cada día hacia nosotros, está cada vez más cerca. Esto es el Adviento, esto es lo que estamos llamados a despertar como actitud radical de nuestras vidas creyentes.

La esperanza no es una virtud que nace sola, no podemos fabricarla en el fondo del corazón: es fruto de la seguridad en su llegada, es fruto de una mirada de fe hacia el futuro.

Por eso, es posible vivir con esperanza también en la vejez; es más, la vejez es un tiempo privilegiado para la esperanza. Pero hace falta aprender a mirar de otra manera. Si miramos con los ojos de la carne, con los ojos de este mundo, el futuro inmediato del mundo tiene mucho de gris oscuro; si miramos con estos ojos nuestro propio futuro, sobre todo si nos toca vivir épocas de dolor o soledad, también tendrá los oscuros tonos del color gris; pero si estamos en Adviento, si creemos firmemente que el Señor está viniendo a mí, a la historia, a este mundo de incertidumbre, el color cambia y el presente se llena de esperanza.

Que el Adviento no sea un tiempo vacío y sin fruto entre nosotros, sino tiempo de gracia y de color.

3 respuestas a “EL COLOR DEL FUTURO

  1. Avatar de Manuel Núñez Lopez Manuel Núñez Lopez 1 de diciembre de 2024 / 12:53 pm

    …tiempo de gracia y espera…de acoger en nuestros corazones a este rey coronado de vida y luz…para convertir nuestras muertes a ese color enamorado que preside nuestro caminar abiertos a un mundo mejor…

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  2. Avatar de Jacqueline Campos Jacqueline Campos 4 de diciembre de 2024 / 10:37 pm

    Mi mama tiene 84 anxos y estas palabras suyas me serviran para darle apoyo en esta epoca dificil. Bendiciones.

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  3. Avatar de Paola Córdova Paola Córdova 5 de diciembre de 2024 / 2:00 pm

    Me ha hecho mucho bien, es lo que necesitaba escuchar en este tiempo. Bendito sea Dios.

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