MANUEL PÉREZ TENDERO

En varias de sus cartas, san Pablo nos habla del «hombre carnal» o terreno y el «hombre espiritual»: ¿en qué se diferencian? ¿En qué se distingue a la persona espiritual?
En algunas ocasiones, podemos confundir la espiritualidad con la lejanía de la realidad cotidiana, con unos ojos elevados y una mente ausente, incluso con la rareza psicológica; pero no está ahí la clave de la espiritualidad bíblica. En el discurso del llano –que comenzamos a leer el domingo pasado con las Bienaventuranzas– san Lucas dibuja el tipo de persona que Jesús ha venido a suscitar. Dios es espíritu, el Espíritu Santo es la fuente de la santidad del hombre, por tanto, la cercanía a Dios es la clave de la espiritualidad y la santidad. En este discurso del llano, Jesús nos dice: «Sed misericordiosos como vuestro Padre es misericordioso».
Seguir leyendo