ABRAHAM Y MARTA

MANUEL PÉREZ TENDERO

Volvemos a escuchar este domingo el precioso texto de las hermanas Marta y María en su encuentro con Jesús. Es la continuación de la parábola del Buen Samaritano que leíamos la semana pasada. Esta secuencia de escenas hace pensar a algunos en una escenificación de los dos mandamientos principales que el legista ha pronunciado ante Jesús: el amor a Dios, escenificado en la escena de Marta, y el amor al prójimo, que se profundiza en la parábola del Samaritano.

La relación entre los textos siempre nos abre perspectivas nuevas de significado. En la liturgia de hoy, el texto que ha sido elegido para servir de referencia al encuentro de Jesús y Marta es la escena de la encina de Mambré, donde Abraham acoge al mismo Dios en la figura de tres caminantes que se dirigen a Sodoma.

La liturgia nos invita a leer el texto de Marta desde el trasfondo del encuentro en Mambré. Se trata, sobre todo, de los dos grandes textos de acogida a Dios en el Antiguo y el Nuevo Testamento: Marta es como Abraham, que recibe a Dios caminando entre nosotros.

Esta es tal vez la principal enseñanza de ambos textos: ser creyentes es convertirnos en anfitriones del mismo Dios; la salvación llega en forma de visita, con el rostro del peregrino, y debemos estar atentos para darle acogida en nuestra casa.

Los tres personajes se corresponden con Jesús y Abraham se corresponde con Marta, verdadera protagonista del texto, como ya hemos explicado otras veces. Junto a ellos, tenemos otros personajes importantes: en el caso de Abraham, están su esposa, Sara y el criado; en el caso de Marta, está su hermana María.

En ambas escenas es fundamental el servicio al peregrino con la preparación de la comida. Abraham cuenta para ello con la ayuda de Sara y el criado: ellos son los que lo preparan todo, obedeciendo el mandato del anfitrión. En cambio, en el caso de Marta, es ella la que tiene que encargarse de todo: María se dedica a otros menesteres, se queda hablando con Jesús.

Existe aquí una radical diferencia: no podemos imaginar a Sara y al criado dialogando con los peregrinos y dejando a Abraham solo con la preparación de la comida. El anfitrión es el jefe de la casa y es quien está en contacto directo con el peregrino. En el caso de Jesús, parece que María ha usurpado a Marta el papel de anfitrión, las jerarquías del hogar no parecen funcionar. Con Jesús aprendemos que la acogida es cosa de todos: todos somos elevados a la condición de anfitriones principales de su presencia.

Por otro lado, hemos de fijarnos en la diferencia principal: la comida es el gesto principal de acogida en el caso de Abraham; en cambio, las cosas cambian con Jesús: la comida queda en un segundo plano y todo se centra en la palabra. Jesús es el Maestro definitivo y acogerlo, por tanto, consiste ante todo en hacerse discípulo suyo, escuchar la palabra a sus pies. Todos nosotros tenemos que aprender, con Marta, la novedad en la que María ya ha entrado: la prioridad de la palabra y la fe como discipulado.

Como a Marta, a todos nos cuesta aprender y la primera reacción suele ser la queja; también en esta dimensión Jesús corrige a Marta. Somos muchos los que nos quejamos a Dios de los demás: ese no es el camino para una correcta relación con Jesús. Estamos llamados a pasar de la queja frente al otro al aprendizaje del otro: esa es la pedagogía del Maestro de Nazaret.

Una última diferencia. El encuentro de Dios con Abraham acaba en una promesa de futuro: por fin, el patriarca va a poder ser padre, con Sara, del hijo de la promesa. En la escena de Marta, no aparece promesa de futuro, no parece haber fecundidad. ¿No será que el encuentro con Jesús nos sitúa ya en lo definitivo y todas las promesas han encontrado su definitivo cumplimiento?

Este domingo, la eucaristía hará posible que se renueve el encuentro de Abraham con Dios y de Marta con Jesús: él viene a nuestra tienda para cambiar nuestras vidas desde la Palabra y la Comida.

2 respuestas a “ABRAHAM Y MARTA

  1. Avatar de Manuel Núñez Lopez Manuel Núñez Lopez 20 de julio de 2025 / 12:40 pm

    .. .Jesús y Maria nos enseñan la relación que Dios quiere con nosotros para acoger su palabra y ser solidarios con el necesitado…gracias Señor.

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  2. Avatar de Pilar Castillo Castiello Pilar Castillo Castiello 20 de julio de 2025 / 3:07 pm

    Le pido al Señor docilidad al Espíritu Santo para que Él nos capacite y así podamos acoger y servir a Jesús, igual que Abrahám y Sara, en los pequeños gestos de amor a los hermanos. Él pasa a nuestro lado y se hace pequeño. También, que Él nos ayude a » escoger la mejor parte», como Maria, disfrutando los ratos de oración, a través de la Palabra. Gracias Señor por haberte conocido, porque hoy me me invitas a amar y a escuchar.

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