EL ÁRBOL DE LA CRUZ

MANUEL PÉREZ TENDERO

La fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz, el catorce de septiembre, es una de las festividades más antiguas de la Iglesia: se remonta al siglo cuarto, en la época del emperador Constantino y su madre santa Elena.

Después del descubrimiento de la Vera Cruz por parte de la emperatriz, el patriarca de Jerusalén la habría expuesto para la veneración de todo el pueblo cristiano. Más adelante, la cruz fue robada por los persas, pero el emperador bizantino Heraclio volvió a recuperarla para la cristiandad.

Pero el espíritu de esta fiesta, la espiritualidad que late debajo, se remonta al siglo primero, a los textos mismos del Nuevo Testamento. San Pablo, escribiendo a los Corintios, hace una verdadera «teología de la cruz» como clave de la propuesta cristiana, frente a las pretensiones de los judíos y los griegos.

En los evangelios, es san Juan el que más insiste en la cruz como una verdadera «exaltación» de Jesús, que tiene un sentido teológico profundo: atraer a todos hacia sí; como la serpiente de bronce que Moisés elevó en el desierto, Jesús es elevado por Dios para que todos los que lo miren con fe puedan ser sanados.

Con motivo de la festividad de la Exaltación, la cruz pasó a tener una presencia mucho mayor en la imaginería cristiana. En todos los iconostasios bizantinos, que separan el espacio sacerdotal del espacio del pueblo, la cruz preside, por encima de todos los iconos, el conjunto. Algo parecido sucede en la tradición occidental: todos los retablos son rematados con un crucifijo; de esta manera, la exaltación de Jesús en la cruz se convierte en una presencia permanente para el pueblo cristiano.

A los pies de la cruz, según san Juan, estaban el discípulo amado y la madre de Jesús. Esta escena nos recuerda los orígenes de la humanidad: Adán y Eva a los pies del árbol de la ciencia y el árbol de la vida. En aquellos orígenes, comiendo el fruto del primer árbol, por desobediencia al Creador, la maldición de la muerte se introdujo en el mundo. Ahora, a los pies del Calvario, está naciendo una nueva humanidad, representada en María y el discípulo amado.

Al celebrar la eucaristía, los cristianos de todos los tiempos, gracias a la cruz que los preside, se sitúan en la dinámica de Adán-Eva y María-el discípulo: estamos llamados a vencer la tentación en la que los primeros padres cayeron y somos invitados a situarnos en la perspectiva de la Madre y el discípulo, para crear una nueva familia que nace a la sombra de este nuevo árbol de vida y bendición.

Creo que son interesantes los crucifijos en nuestro cuello, en nuestras casas, en lugares diferentes de las iglesias; pero creo que debemos recuperar la centralidad de la cruz elevada para que todos nos situemos a sus pies y, de esta manera, se cumpla en nosotros lo que Jesús profetizó: «El Hijo del hombre tiene que ser elevado sobre la tierra para atraer a todos hacia sí».

Con la cruz elevada, se hace posible nuestra mirada de fe –como la serpiente de Moisés en el desierto– para ser sanados. Con la cruz elevada, nos sabemos en presencia del nuevo árbol de la vida y nos situamos en la espiritualidad del Calvario.

Es verdad que no es la cruz lo que adoramos, sino a quien estuvo en ella clavado. Y es verdad también –lo repiten los Santos Padres– que no la tendríamos presente si Jesús no hubiera resucitado: nadie exalta la derrota de aquel a quien ama. En la Exaltación de la Cruz, la Iglesia canta la victoria de Cristo resucitado.

Como Adán y Eva, también nosotros estamos llamados a comer del fruto de este árbol: ya no es una manzana ni ninguna otra fruta, sino el cuerpo resucitado del Crucificado. Aquel fruto nos trajo la maldición, este fruto del árbol nuevo nos trae la salvación y la vida sin fin.

4 respuestas a “EL ÁRBOL DE LA CRUZ

  1. Avatar de MNLopez MNLopez 14 de septiembre de 2025 / 11:41 am

    …ni que decir tiene…aquel celeste signo que nos cautiva para nuestra redención…contamos contigo…Señor salvanos…gracias Jesús.

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    • Avatar de Irving Perez Irving Perez 14 de septiembre de 2025 / 8:13 pm

      Bonita e inspiradora reflexión padre

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  2. Avatar de Juve Herrera Juve Herrera 14 de septiembre de 2025 / 2:59 pm

    En México la Exaltacion de la Santa Cruz la celebramos el 3 de mayo. Ese día, las obras en construcción se adornan con cruces ataviadas de flores, listones y otros adornos.

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  3. Avatar de Alejandro Ariza Z. Alejandro Ariza Z. 14 de septiembre de 2025 / 6:01 pm

    Me da la impresión que es una interpretación muy personal. Comparando la cruz con un árbol y acomodando las historias para un buen mensaje, pero acomodar historias, para mí, hacen que pierda fuerza el buen mensaje. Claro, esto es una mera opinión. Gracias por la intención, cuando menos.

    Sugiero leer otra interpretación de la cruz, también bella, de Osho. Está, creo, en su libro Conciencia.

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