MANUEL PÉREZ TENDERO

Según la teología de muchos autores, dos son las dimensiones fundamentales del cristianismo: la apostolicidad y el discipulado, simbolizadas en Pedro de Betsaida y María de Nazaret. Todas las Iglesias primitivas pretendían cimentar sus orígenes en esta doble dimensión.
Este es el significado, creo yo, de la festividad de la Virgen del Pilar. Con esta advocación, María es considerada patrona de muchas instituciones españolas y, también, Madre de la Hispanidad, en relación con el mutuo descubrimiento del Viejo y el Nuevo Mundo con las naves de Cristóbal Colón.
El mundo ya existía cuando el Hijo de Dios se encarnó: pero él sembró la semilla de la Esperanza y nos cambió la vida para siempre. En la península Ibérica ya había habitantes cuando Santiago, san Pablo y otros predicaron el Evangelio: pero la llegada de la fe ha transformado nuestra vida y ha construido nuestro cimiento como pueblo que camina en medio de la historia. En América, también había habitantes antes de que llegara el Evangelio: pero la fe surgida en Galilea cambió la historia de aquellos pueblos para siempre, incorporándolos, como a tantos otros, en la peregrinación del mundo hacia su destino de hijos de Dios para la eternidad.
Los creyentes, los evangelizadores, somos muy limitados y muy pecadores; pero nunca en la historia se pronunció una palabra de mayor esperanza que el Evangelio de Jesús, nunca en la historia sucedió un gesto de amor mayor que el de su vida pública y su entrega en la cruz. Desde que el hijo de María caminó entre nosotros, el mundo ya está preñado de salvación: la victoria del hombre y de esta historia es ya inevitable; pero sufrimos aún los dolores de parto para que esta salvación sea definitiva y podemos, también, autoexcluirnos de este camino que Dios ha marcado para la humanidad.
De esto nos habla la festividad de la Virgen del Pilar. Según la tradición, Santiago fue el apóstol que vino a fundar comunidades cristianas en los límites del Mare Nostrum; pero los habitantes de esta tierra se resistían a creer: Santiago, testigo directo del Señor, cargado con toda la pasión de aquel que ha visto y oído al Resucitado, no era capaz de abrir los corazones de nuestros antepasados. ¿Cuál era la solución? Abandonar la tarea y desandar el camino, bajando el curso del Ebro para embarcarse en Tarraco o en Amposta para regresar a Jerusalén.
En las orillas del río de Iberia, como si fuera un nuevo Jordán, María se apareció a Santiago para darle fuerza y perseverancia en su tarea. Nos recuerda esta escena lo que sucedió en la via Apia de Roma entre Jesús y san Pedro, en el Quo vadis. Pedro se marchaba de Roma porque no acababa de conseguir un éxito duradero en aquella ciudad, pero Jesús le instó a regresar. Junto al Ebro, María instó a Santiago a quedarse en Hispania para que la perseverancia diera los frutos a su tiempo.
Santiago, el enviado, y María, la madre y discípula, simbolizan aquello que necesitamos para evangelizar: la fuerza de la Palabra y la perseverancia de la gracia, necesitamos gritar al Verbo y recibir su Espíritu; el apóstol y la llena de gracia son el recuerdo perpetuo de las claves de la evangelización.
Desde los comienzos, España se ha atrevido a ser «discípula y misionera», no ha dejado de compartir su fe allí donde ha podido acceder en cualquier circunstancia. Nos costó ser discípulos y también nos cuesta ser misioneros. Lo comprobamos en estos años que vivimos en la actualidad: la sociedad hispana se endurece ante la fe y nuestra capacidad misionera envejece y se vive muy limitada.
Necesitamos, por tanto, volver junto al Ebro, como Santiago, para encontrarnos con María; necesitamos la Pasión del Hijo y la gracia de su Espíritu. Hoy, en muchos lugares, se multiplicarán celebraciones institucionales y solemnes: bienvenidas sean; pero que no perdamos la clave de este día: Santiago y María nos gritan desde las raíces, a todos los pueblos hermanos, para que no nos cansemos de evangelizar.
¡Feliz y apostólico día de la Virgen del Pilar!
Gracias, don Manuel, por sus palabras, siempre tan eruditas y meditadas.
Deseando ya disfrutarle en sus clases en el seminario.
Tambien esperando con ilusión su primer programa en la nueva programación de radio maria en los jueves.
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…día de acción de gracias y festejo de nuestra fe…en recuerdo de todos aquellos que con su testimonio nos animan en el seguimiento de Jesús nuestro Pastor…Señor no nos abandones en nuestro caminar…bendito sea Dios.
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Como mexicana, me siento agradecida por Santiago! Ha sido por España, que hemos recibido la fé. Invaluable herencia del encuentro de los dos mundos! Acá fue también María, la Morenita de Guadalupe, quien nos confirmo y fortaleció en la fe. Bendiga sea la Madre del Dios por quién se vive! Gracias Dios por tu elección! 🙌🏻
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