PALABRA Y CARNE

MANUEL PÉREZ TENDERO

Durante la liturgia de este domingo leeremos, por tercera vez, el Prólogo del evangelio según san Juan. La expresión clave que convierte esta lectura en la más indicada para estos días de Navidad es su afirmación central: “La Palabra se hizo carne y puso su tienda entre nosotros”.

En el evangelio según san Juan han desaparecido todos los elementos narrativos y pintorescos de los evangelios de la infancia de san Mateo y san Lucas: no tenemos pesebre, ni pastores, ni magos de Oriente, ni camino hacia Belén, ni huida a Egipto. Tampoco está Herodes, ni san José. Solo tenemos una escueta afirmación que, por otro lado, no se aplica solo a la Navidad: la Palabra se ha hecho carne.

San Juan va al fondo de la Navidad e intenta profundizar en el misterio de Jesús de Nazaret: él es el Hijo de Dios que se ha hecho hombre, su Palabra eterna que ha entrado en el tiempo, la Sabiduría creadora que se ha hecho criatura.

Dos son las claves fundamentales de esta expresión que resume, como ninguna otra, el misterio de la Navidad: la Palabra y la carne.

El Prólogo es un recorrido por toda la historia de la salvación, desde antes de la creación; es un recorrido por el itinerario de a Palabra eterna que ha nacido de María. Dios ha creado todo con su Palabra y nos la ha enviado para salvarnos. Todo está prendado de palabra, todo es palabra, revelación, llamada amorosa por parte de Dios al hombre, que se constituye, ante todo, como oyente de la Palabra, discípulo, libertad obediente.

En la Navidad volvemos a recordar que hemos sido creados para el diálogo, que la palabra nos configura, que necesitamos oír y tenemos necesidad de expresarnos. Todo es revelación, todo es llamada, todo es eco de un Dios que quiere estar en comunión con el hombre.

La naturaleza es desvelamiento de la belleza del Creador, la historia es oportunidad para el encuentro con la providencia, la palabra se hace Biblia para que podamos guardar y recordar las promesas de Dios; el silencio también es revelación: las dificultades, lo que no entendemos, todo lo que nos desborda o nos hiere; también lo que nos atrae, lo que nos fascina o nos interroga. Todo lo que vivimos, si sabemos escuchar, se convierte en un eco precioso de la Palabra de Dios.

Provenimos de un diálogo de amor, crecemos en continuo diálogo con los demás y con el mundo, y estamos llamados a vivir eternamente al lado de la Palabra de Dios, escuchando su voz y contemplando su rostro.

La esencia del hombre es el diálogo y también es el diálogo la esencia de la religión. Somos escucha y nos configuramos desde nuestra respuesta.

Pero la Palabra todopoderosa se ha hecho carne y nos habla y nos salva desde su propia carne.

Carne significa pasión, fuego, motivación, tendencia, vida. Dios se ha hecho carne humana para educar nuestra propia carne desde las claves de su amor.

Carne significa, sobre todo, debilidad, límite, peso, lastre. La Navidad nos educa para saber escuchar a la Palabra en la carne, en lo más pequeño, en lo más débil e insignificante, allá donde nadie mira, en los susurros a los que nadie atiende, en las personas que parecen importar menos. Cristo se parece a ellos y habita entre ellos: allí debemos buscar a Dios, allí aprendemos a ser discípulos de la Palabra.

Carne significa también concreción, especificidad: cada carne es única, cada persona es irrepetible. Jesús se ha hecho un hombre, un judío concreto de Nazaret, hijo de María: él, solo él, es la Palabra.

La Navidad nos educa en la diferencia, en el carácter único de cada persona y su valor infinito; nos educa en una espiritualidad de lo concreto y lo real, de lo palpable y finito.

Carne, dirá más adelante el mismo san Juan, es aquello que se puede comer para tener vida. La Navidad se continúa en la Eucaristía, Belén es la “casa del pan” eucarístico para que podamos entrar en comunión plena con la Palabra.

La Navidad nos coloca delante de la clave de nuestra vida y del futuro de toda la humanidad: la persona de Jesús de Nazaret, el carpintero, el hijo de María. Él es la Navidad.

¡Feliz Año nuevo!

2 respuestas a “PALABRA Y CARNE

  1. Avatar de princessdeliciously880df9235d princessdeliciously880df9235d 4 de enero de 2026 / 10:35 am

    Padre Manuel:

    Sea lo primero, mi Felicitación por su Cumpleaños, día pasado, 2 enero. Pedí a Dios N.S mucho por Ud.

    Gracias por el comentario del Evangelio de hoy : Dios, comunicación, palabra, carne hombre…

    Es Ud. una maravilla, un don de Dios para este mundo.

    Sepa que desde que se presentó Ud. en Radio María le sigo y escucho… Ahí, en el correo de Radio María le dejé un Correo largo, y le pedía esa Aplicación Biblia con Voz y Texto. Letra en pantalla y voz de compañera.

    Me ha dicho que no conoce ninguna, solo se lo comento para que lo tenga en su radar, y me lo indique en su momento.

    Yo no me contento con el típico AUDIOLIBRO. No. Yo necesito ir leyendo, automáticamente de corrido, LETRA y VOZ. Si solo voz, no. No. LETRA y VOZ. Así mientras desayuno, como, ceno ( cosa que hago solo), puedo visualizar la Biblia con la letra y voz…

    En el mundo Católico tengo que ir entresacando de aquí un Libro, de allá otro Libro… Cansado, pero soy voluntarioso y no me canso. ..

    Dejo el tema. Vale. Gracias por todo.

    UN ABRAZO.

    Fernando García, Ávila

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  2. Avatar de Manuel Núñez Lopez Manuel Núñez Lopez 4 de enero de 2026 / 1:37 pm

    …Verbo de Dios que nos motiva para caminar y ser luz en un mundo con oscuridades…El Señor nos regala gracia y verdad…conocemos a Jesús…somos felices…seguimos en comunión otro año más.

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