SU ASCENSIÓN Y NUESTRA MISIÓN

MANUEL PÉREZ TENDERO

La ascensión de Jesús a los cielos significa, ante todo, la exaltación de su humanidad, la victoria definitiva sobre la muerte. En palabras de san Pablo, aquel que se rebajó hasta someterse a una muerte de cruz es ahora exaltado por Dios, constituido Señor de toda la creación.

Pero parece una exaltación oculta, casi privada. Como dirían los primeros cristianos, aún no vemos de forma explícita que todo le haya sido sometido a Jesús de Nazaret.

De hecho, la primera experiencia que provoca la ascensión de Jesús en los discípulos es la decepción. En el camino de Emaús se nos dice que esperaban que Jesús, en su vida pública, restaurara el Reino de Israel: no fue así y los seguidores se volvían a su casa decepcionados. Por fin, después de resucitar, parece que las esperanzas de los discípulos sí van a verse cumplidas: «¿Es ahora cuando vas a establecer el Reino?». Pero parece que no es todavía el momento; es más, Jesús les dice que ellos no sabrán nunca el momento exacto. En vez del resplandor del Reino, en lo alto del monte de los Olivos lo que les espera a los discípulos es la desaparición de Jesús. La segunda desaparición.

Jesús se marchó cuando lo mataron; ahora, que parece haber vuelto de forma definitiva, no se queda físicamente con los discípulos: habrá que experimentar su presencia desde la fe. Vivimos aún el tiempo de las promesas, el cumplimiento es real pero aún no es definitivo. Hay que aprender a vivir desde la ausencia física de Jesús, con la luz de la fe.

Además de esta especie de decepción, de corrección de las expectativas de los discípulos, Jesús deja una promesa y un mandato.

Promete el envío de su Espíritu, el signo de los tiempos definitivos. Para recibirlo, los discípulos han de saber esperar, en oración, unidos, en torno a la madre de Jesús. El cristianismo ha de convertirse en espiritualidad, vida de gracia, estilo lleno de belleza que brota desde el interior. Sin el Espíritu, los discípulos no pueden hacer nada: él va a ser su fuerza y el aire que los haga respirar. No es suficiente con ser creyentes en Jesús: es necesario ser movidos por su Espíritu.

Así se hace presente Jesús resucitado entre sus discípulos, con el don del Espíritu. El cristianismo es seguimiento y es también espiritualidad; el viento de Dios, la fuerza de su amor, mueve a la Iglesia.

Junto a la promesa del Espíritu, vinculado a ella, Jesús deja un mandato a sus discípulos: seréis testigos míos en la ciudad de Jerusalén, en las regiones de Judea y Samaría y hasta los confines del mundo. Se trata de un movimiento centrífugo por el que la fe se extiende desde la ciudad santa, centro de la historia de la salvación.

Los profetas anunciaron un futuro en el que todas las naciones vendrían a Jerusalén para recibir la Palabra del Señor. Ahora, es la Palabra misma la que se pone en camino para llegar a todas las naciones. En la misma dinámica del pastor que busca a la oveja descarriada, Jesús sale a buscar con su misericordia a todos los hombres para incorporarlos a su victoria. Esto es la Iglesia: los pies del Resucitado que quieren llegar a todos los rincones de la historia.

En el día de la Ascensión se produce un doble movimiento, vertical y horizontal: Jesús de Nazaret como cabeza, vencedor de la muerte, se encamina con su humanidad resucitada hacia Dios. La Iglesia, cuerpo suyo, es enviada a todas las geografías para que Jesús empiece ya a gobernar, con su misericordia, sobre todos los hombres.

Un vacío, una promesa y un mandato: tres significados fundamentales del misterio de la Ascensión de Jesús a los cielos, que hoy celebramos.

Él sigue corrigiendo nuestras expectativas, sigue educando nuestra religiosidad.

Él nos invita a esperar, a ser profundos y pacientes, a saber vivir desde el Espíritu.

Él nos envía a una misión de valientes: sigue lavando nuestros pies en la Cena para hacerlos capaces de avanzar por los caminos de la evangelización, como testigos de su muerte fecunda en la que resplandece para siempre el amor de Dios por el hombre.

Una respuesta a “SU ASCENSIÓN Y NUESTRA MISIÓN

  1. Avatar de MNLopez MNLopez 12 de mayo de 2024 / 12:05 pm

    …la Ascensión del Señor me invita a descubrir el seguimiento de Jesus sin la interrupción del fracaso en muerte de cruz…guiados por el Espiritu sigo confiando en la providencia de su amor…

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