ENSÉÑANOS A ORAR

MANUEL PÉREZ TENDERO

Continuando con el relato de la semana pasada, la lectura de este domingo nos presenta la segunda parte de la escena de Mambré: Dios le cuenta a Abraham sus planes de castigar el pecado de Sodoma y el patriarca responde con una larga intercesión en favor de las ciudades pecadoras.

También el evangelio nos muestra la inmediata continuación de la semana pasada: después del relato de Marta, san Lucas nos ofrece un precioso tríptico sobre la oración. Tras haber estado en casa de Marta y María, Jesús se nos muestra rezando y los discípulos le piden que les enseñe a orar.

La oración de Abraham y la oración de Jesús, o la oración de Abraham y la oración de los discípulos.

Hablemos, primero, de Abraham y Jesús. Abraham cumple su misión de servir de mediador de la salvación para toda la humanidad; lo ha hecho cuando ha estado en la casa del faraón y en otras tierras: ahora, lo hace desde su propio hogar, con la fuerza de la oración. Una de las dimensiones más importantes de la misión de Abraham es la de rezar, la de interceder a Dios por toda la humanidad, muy especialmente por los pecadores.

Jesús de Nazaret, el Hijo de Dios que se ha hecho hombre, es el intercesor definitivo y es también ese justo en medio de la ciudad en virtud del cual son salvados todos sus habitantes. Por fin, Dios encuentra materia prima en el hombre para restaurar a toda la humanidad: la carne de Jesús, su humanidad completa, es la semilla de la salvación en el corazón de la historia de los hombres. Todo comenzó con Abraham en forma de promesa: ahora, con Jesús, la promesa llega a cumplimiento.

Si Jesús cumple las promesas a Abraham, también inicia una etapa nueva en la relación con Dios: inicia una nueva forma de estar en el mundo para llevar la bendición e inaugura también una nueva forma de rezar, marcada por la revelación definitiva de la paternidad de Dios que él mismo nos regala.

Los discípulos, viendo orar al Maestro, quieren ser discípulos también para aprender a rezar. Si a rezar se aprende, ¿quién está realizando hoy esta labor entre nosotros? ¿Quién está enseñando a rezar a nuestros contemporáneos? Jesús, Maestro de oración, ¿a través de qué personas y circunstancias nos sigue enseñando a orar?

¿Son nuestras familias escuelas de oración? ¿Lo son nuestras parroquias? Después de largos procesos de catequesis, ¿han aprendido a orar nuestros niños y jóvenes? ¿Han aprendido nuestros catequistas? ¿No debemos seguir aprendiendo, también, las personas consagradas?

La eficacia como fin –también en la pastoral–, el entretenimiento como medio y la velocidad como ritmo, hacen muy difícil la posibilidad misma de la oración. Tal vez el primer paso para aprender a orar sea el haber estado largo tiempo en presencia del mismo Jesús que reza. Es fundamental que tengamos testigos de la oración: sin ellos, la motivación misma para la oración es posible que nunca llegue.

En esta sociedad sin alma, se hace muy necesario un espacio para el espíritu; por eso, no dejan de brotar maestros del silencio y de la meditación. Bienvenidos sean: pueden aportar mucho para serenar el espíritu y para abrir caminos a la posibilidad de la oración. Pero necesitamos algo más que silencio y concentración: la esencia de la oración no es el silencio, sino el amor. La oración no nos lleva, directamente, a encontrarnos con nosotros mismos, sino con Dios y, desde él, reencontramos el mundo y encontramos nuestro ser más verdadero.

Solo Jesús puede enseñarnos a orar; los demás pueden ayudar a despejar el camino, o pueden ser sacramentos del Maestro; pero no lo serán nunca si no están en contacto con él. El mismo Jesús es el definitivo Maestro de oración porque él reza, porque es el Hijo, porque está en continuo contacto con su Padre.

Este domingo, en el corazón de la eucaristía, escuchando el relato de la oración de Abraham y siendo testigos de la oración de Jesús al Padre, queremos seguir aprendiendo los caminos de la oración.

2 respuestas a “ENSÉÑANOS A ORAR

  1. Avatar de MNLopez MNLopez 27 de julio de 2025 / 12:17 pm

    .. .en tu presencia hacemos petición y damos gracias a Dios que nos ama y perdona…Jesús te alabó y te bendigo para entrar en oración junto a Maria …caminamos hacia ti.

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  2. Avatar de insightfulbd21e1ad7a insightfulbd21e1ad7a 27 de julio de 2025 / 1:00 pm

    Gracias, Padre,no sabe lo mucho que me ayuda a abrirme a Lo Sagrado. Gracias.

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