EL MONTE DE GALILEA

MANUEL PÉREZ TENDERO

El evangelio según san Mateo no nos presenta el relato de la ascensión de Jesús a los cielos. Leemos, en cambio, como última escena de este precioso evangelio, el encuentro del Resucitado con los Once discípulos en un monte de Galilea. Allí se produce el envío de estos discípulos por todo el mundo para que hagan nuevos discípulos. Más que marcharse, Jesús les promete que se quedará con ellos todos los días hasta el fin del mundo.

Desde mi punto de vista, san Mateo nos presenta en este texto la escena más importante del evangelio, aquella en la que mejor resplandece su maestría de narrador y teólogo. Todo el relato converge en este momento, ahora entendemos las claves fundamentales y específicas del primer evangelio.

Muchos son los temas narrativos y teológicos de este texto, que no podemos desarrollar en este momento; ya lo hemos hecho en otros lugares. Invitamos al lector a hacerse algunas preguntas sobre algunos personajes, lugares y expresiones: la respuesta vendrá de una lectura profunda de todo el evangelio.

Tenemos Once discípulos. Son Once, porque falta Judas, y se les sigue llamando discípulos: importante perspectiva.

Se dirigen a Galilea: Jesús lo había predicho antes de morir. ¿Por qué citarlos tan lejos cuando todos están en Jerusalén? ¿Qué significado tiene Galilea para san Mateo, un evangelista al que, desde la infancia de Jesús, le gusta jugar con el significado teológico de la geografía? Es la «Galilea de los gentiles» del capítulo cuatro: la misión de Jesús comienza y termina en Galilea; dicho de otra manera: la misión de Jesús comenzó en Galilea y allí también va a comenzar la misión de sus discípulos.

En Galilea se elige, en concreto, un monte. ¿De qué monte se trata? ¿Cuándo había Jesús hablado de un monte? ¿Qué significa el monte para el evangelista? Recordemos que, en un monte, en Galilea, Jesús comenzó sus discursos.

Los discípulos adoran a Jesús, pero con dudas. ¿Qué alcance tiene la adoración? ¿De dónde provienen las dudas? Unos versículos más atrás, las mujeres también han adorado, pero sin dudar. ¿Podrán ser enviados unos discípulos que siguen dudando?

La adoración, por otra parte, nos remite a los comienzos del evangelio: los magos de Oriente son los primeros en adorar al niño. En Belén y en Galilea, como niño y como resucitado, Jesús es reconocido como Mesías, como Salvador, y es adorado por los extranjeros y por los discípulos.

Después de esta introducción, san Mateo nos presenta a Jesús hablando. Sus palabras nos recuerdan al edicto de Ciro, en la última escena del segundo libro de las Crónicas: allí también Ciro recibe el poder, aunque solo sobre la tierra; allí él también envía a los judíos a una tarea: la de reconstruir el templo; allí también se dice que el Señor está con aquellos que emprenden la misión. Ciertamente, la escena de Ciro ha servido de trasfondo para que san Mateo finalice su evangelio.

Jesús resucitado ha recibido el poder sobre el cielo y la tierra. Como hemos dicho, este hecho nos recuerda a Ciro, pero, sobre todo, nos recuerda otra montaña, al comienzo del evangelio: el monte de la tercera tentación. Allí, el diablo le ofrecía a Jesús el poder sobre los reinos de la tierra, pero Jesús lo rechazó; la condición era la de adorar al diablo. Ahora, Jesús recibe mayor poder, también sobre el cielo, y es él quien recibe la adoración. Jesús ha realizado su misión sin ningún poder y, ahora, recibe todo el poder para sostener la misión de sus discípulos.

La tarea consiste en hacer discípulos. Los Once discípulos hacen nuevos discípulos: Jesús es Maestro de todos. ¿Cómo se hace un discípulo? Con el bautismo y con la catequesis: hay que enseñar a cumplir todas las enseñanzas de Jesús, es decir, todo lo recogido en el propio evangelio. Aquí comprendemos la clave de todo el relato: Mateo es el primer catecismo cristiano, escrito como ayuda para que la Iglesia siga haciendo discípulos de Jesús hasta el fin del mundo.

Al final, lo principal: Jesús resucitado es el Emmanuel prometido por Isaías, él está presente en la misión de su Iglesia, día tras día.

Preciosa escena que, ante todo, nos sitúa frente al Resucitado, como los Once, para que continuemos la misión a la que él nos sigue enviando.

Una respuesta a “EL MONTE DE GALILEA

  1. Avatar de Manuel Manuel 17 de mayo de 2026 / 10:22 pm

    ….es motivo de contemplar la divinidad de Jesús por su humanidad ofrecida por todos para que tengamos vida…gracias Señor.

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