MANUEL PÉREZ TENDERO

Gracias a la misión de Jesús de Nazaret, que ha dado testimonio del amor del Padre, hemos podido conocer cómo es Dios por dentro: comunión de personas, relación en la unidad, vida plena en el amor.
En este domingo de la Santísima Trinidad, tal vez sea este el mensaje principal que hemos de recordar y hemos de intentar vivir: Dios es comunión en la diferencia, Dios es amor. Desde ahí, aprendemos a comprender toda la realidad humana, no solo el cristianismo, como un reflejo de la verdad de Dios. El mundo ha sido creado con su Palabra, el hombre ha sido creado a imagen y semejanza suya: por tanto, todo es reflejo del ser de Dios, nos parecemos a aquel que nos ha creado y que sigue sosteniéndonos con su amor.
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